El triángulo dramático de Karpman forma parte de los llamados juegos psicológicos. En este triándulo se produce una relación social inconsciente en la que el sujeto asume uno de los tres roles del teatro dramático clásico.

Víctima, perseguidor o salvador, la persona asume uno o los tres roles en diferentes momentos para enfrentarse a las relaciones sociales y esto puede resultar bastante problemático.

 

¿Qué es el triángulo dramático de Karpman?

El triángulo dramático de Karpman es un esquema mental que puede llegar a implantarse (para mal) en el comportamiento de una persona.

En este sentido la persona asume uno de los roles dramáticos y se visualiza a sí mismo con ciertas características que se encuentran implícitas en el personaje que esté asumiendo en cada momento.

Es importante señalar que todas las personas asumen un papel diferente cada vez que se enfrentan al mundo y a las demás personas.

El problema en este caso es que desempeñan roles que traen una alta carga dramática y esto se traduce en un alto desgaste para la persona que vive inmersa en el triángulo.

 

Roles en el triángulo dramático de Karpman

Es importante señalar cada rol de forma específica para entender lo que ocurre en cada momento en la mente de la persona que se encuentra inmersa en el triángulo.

Víctima

La victima tiene como característica principal su falta de espíritu, entendido como fuerza vital, no es capaz de liberarse de las cadenas y no tiene la fuerza para protestar o rebelarse.

El rol de víctima se basa en la autocompasión y en la falta de autoestima. Es probable que la persona que desempeña el papel de víctima tenga un pobre autoconcepto y vea su imagen apocada.

Como aspectos positivos de la víctima tenemos la humildad, la nobleza, la resiliencia y la capacidad de asimilación.

Perseguidor

El perseguidor es una figura fuerte y con gran capacidad de acción, el problema es que carece de los atributos que tiene la victima (humildad, nobleza, empatía) y como consecuencia resulta ser alguien hiriente y desalmado.

El perseguidor normalmente desempeña un rol nefasto y en muchos casos puede que no sea consciente de lo mal que está actuando y lo haga de forma intencional para aprovechar su poder y descargar sus emociones negativas.

Entre sus aspectos positivos podemos destacar la capacidad de acción, y su alta disposición para enfrentarse y oponerse a los demás.

Salvador

El salvador, como su nombre indica, es aquel que ante una situación X no se encuentra en posición de víctima, pero logra tener alta empatía y realizar su máximo esfuerzo para resolver la situación de manera favorable para todos.

A primera vista parece un buen rol, pero hay que tener en cuenta que ser un salvador implica todo tipo de sacrificios personales. En este sentido, el signo distintivo del héroe o el líder es la entrega a los demás, y como consecuencia el desprendimiento de sí mismo.

En el salvador encontramos gran espíritu y alto nivel de empatía, pero un enfoque que deja de lado el yo y se centra en el otro.

 

Como salir del triángulo dramático de Karpman

Para lograr salir del triángulo dramático de Karpman es necesario iniciar un proceso de fortalecimiento del yo, en cada uno de los roles que se identifiquen en una persona.

Es común que la persona tenga dificultades en detectar sus áreas problemáticas ya que se encuentra dentro del triángulo.

Un ejemplo perfecto es el modelo de padre clásico:

En su trabajo es consciente de que sufre constantes abusos y atribuye sus problemas a ello, sin embargo no hace nada por cambiarlo asumiendo así su papel de víctima.

Al llegar a casa descarga la tensión laboral en el hogar. Se molesta mucho por cosas insignificantes, riñe a sus hijos por cualquier cosa y discute con su su esposa. Todo ello le lleva a fortalecer su papel de perseguidor dentro del hogar.

Sin embargo, al recibir la llamada de un amigo acude rápidamente en su ayuda dejando de lado sus asuntos familiares y sin importar el cansancio y el estrés. Es el momento de asumir el papel de salvador.

Cómo puedes ver esta situación se torna bastante toxica y es por ello que debes hacer todo lo posible para salir de ella.

 

Identificar fortalezas y debilidades en los roles

Piensa claramente en los roles que estás desempeñando. Al realizar el análisis debes prestar especial atención a tu forma de actuar ya que la mayoría de estas situaciones se presentan sin advertencia.

Analiza muy bien tus relaciones sociales, sobre todo aquellas más problemáticas y trata de identificar cuál de los vértices del triángulo de Karpman estás desempeñando. Ten en cuenta que en un mismo entorno (por ejemplo, la empresa) puedes estar asumiendo todos los roles al mismo tiempo.

 

Quitar la maleza para salir del Triángulo Dramático de Karpman

Una vez que has identificado los roles, es momento de buscar en ellos las fortalezas y aspectos positivos que te pueden aportar y también la manera en que te están perjudicando.

Piensa en cómo la fortaleza del perseguidor, puede ayudarte a resolver tus problemas de victimización. De igual manera que puedes compensar tu delirio de salvador siendo más justo y poniéndote en el papel de las personas que están en tus círculos cercanos.

Es importante entender que el ser humano es instintivo y el miedo como instinto suele ser el desencadenante de muchos de nuestros comportamientos y acciones, incluso cuando desempeñas el papel de perseguidor.

Analiza tus roles y trata de identificar cuál es el miedo que éstos están ocultando. Tal vez de este modo logres descifrar el enigma y confrontar lo que tanto temor genera, recuerda que los fantasmas asustan menos si se miran de frente.

El hecho de identificar tus roles no los disolverá de la noche a la mañana, pero te ayudará a trabajar paulatinamente en ellos hasta lograr desmantelar ciertas estructuras del pensamiento con respecto a tus relaciones sociales.

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