El trastorno dismórfico corporal es un trastorno mental en el que la persona que lo sufre está obsesionada con algún defecto físico propio que apenas tiene importancia y que puede no ser percibido por los demás.

En este artículo vamos a ver en detalle en qué consiste el trastorno dismórfico corporal y veremos cuáles son las posibles causas y síntomas más comunes. Por último abordaremos los tratamientos disponibles para esta dolencia.

 

Características principales del Trastorno Dismórfico Corporal

La persona que sufre este trastorno está hiperfocalizada en alguna parte de su cuerpo. Las opciones son prácticamente ilimitadas: pelo, nariz, ojos, boca, piernas, orejas, etc.

En mayor o menor grado todos podemos estar más o menos satisfechos con nuestro cuerpo o con diversas partes de él. Somos conscientes de que nuestro cuerpo está formado por partes imperfectas (ya sabemos que la perfección no existe) y sin embargo eso no nos impide sentirnos satisfechos con él en su conjunto.

Una persona con un trastorno dismórfico corporal también puede llegar a sentirse bien con su cuerpo de forma global, sin embargo la imperfección de alguna parte de su cuerpo le roba toda su atención y es ahí cuando comienza el trastorno.

 

Síntomas del Trastorno Dismórfico Corporal

 

Conductas de comprobación

Una persona con un trastorno dismórfico corporal siente un grado de ansiedad tan elevado que frecuentemente recurre a un tipo de conductas evitativas con el objetivo de reducirlo.

Entre estas conductas destaca el hecho de mirarse continuamente en los espejos para «comprobar» si el defecto sigue ahí o preguntar constantemente por su aspecto físico a sus allegados. Estas conductas pueden reducir la ansiedad de forma momentanea, pero a largo plazo actúan como reforzamiento negativo y mantienen el problema.

 

Aislamiento social 

Otra de los síntomas más preocupantes es el aislamiento social. La persona que padece un trastorno dismórfico corporal puede evitar las reuniones familiares o con amigos con el objetivo de que no «detecten» su defecto.

Esto no deja de ser otra medida evitativa que puede reducir la ansiedad a corto plazo, pero una vez más supone un problema a largo plazo al eliminar las fuentes de apoyo que provienen de nuestros seres queridos.

 

Dedicación excesiva a disimular el problema

El tiempo que una persona con un trastorno dismórfico corporal dedica a «disimular» el problema es excesivo, llegando a interferir con sus obligaciones laborales o personales. Este tiempo lo puede dedicar a cambiarse continuamente de ropa o invertir mucho dinero en productos de belleza y tratamientos dermatológicos.

 

Estado de ánimo bajo

Como he comentado anteriormente, la vida de una persona comienza a limitarse al reducir los contactos sociales y dedicar cada vez más tiempo a «su obsesión» en lugar de invertirlo en otras actividades más placenteras.

Cuando esto ocurre es normal que el estado de ánimo se vea afectado y puedan aparecer conductas de llanto o sentimientos depresivos.

 

Posibles causas del Trastorno Dismórfico Corporal

Existen una serie de factores que pueden contribuir a que una persona acabe desarrollando un trastorno dismórfico corporal. No obstante estos factores no son iguales para todo el mundo y a unas personas pueden afectar más que a otras. Lo normal es que sea una combinación de diversos factores de riesgo lo que acabe produciendo el trastorno.

Algunas características de personalidad como el perfeccionismo o la tendencia a la preocupación suelen estar presentes en las personas que tienen este problema.

También destaca la presión social y tener ideales de belleza demasiado irrealistas. Estos dos factores explican porqué en muchas ocasiones este trastorno comienza a manifestarse durante la adolescencia.

 

Tratamiento

Muchas personas con trastorno dismórfico corporal tienen a recurrir a la cirugía estética con el fín de resolver el problema. Sin embargo con mucha frecuencia quedan insatisfechos con los resultados y siguen focalizados y preocupados por esa parte de su cuerpo.

Al tratarse de una distorsión en el pensamiento y en la atención, la terapia cognitivo conductual es la que mejores resultados ofrece desde una vertiente psicológica. Gracias a esta terapia se consigue que la persona que sufre este trastorno vaya poco a poco modificando sus pensamientos negativos y distorsionados por otros pensamientos más adaptativos y más anclados en la realidad.

Además, el componente conductual de esta terapia también va a ayudar a que el paciente vaya dejando de lado todas esas conductas evitativas que hemos comentado anteriormente (mirarse en los espejos, preguntar, aislarse, etc.) y que en su lugar realice otro tipo de conductas más encaminadas a su bienestar y felicidad. 

Para los casos más graves y en los que el estado de ánimo está fuertemente afectado, también se puede complementar la terapia con algunos medicamentos antidepresivos que pueden suponer un apoyo durante todo el proceso.

Si sientes que alguna parte de tu cuerpo te preocupa más de lo normal y crees que puedes estar sufriendo este trastorno, no tengas miedo a preguntarme. Ofrezco una primera sesión informativa sin coste ni compromiso.

 

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Psicóloga en Madrid Mª José González

Autoestima, Depresión, Terapia de Pareja, Ansiedad

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