En el mundo del crecimiento personal, el empoderamiento es la capacidad que todos tenemos de tomar los mandos de nuestras propias vidas. Es la actitud de asumir el control de aquello que nos sucede sin ser unos meros espectadores sin ningún poder de decisión.

El término “empoderamiento” proviene del mundo laboral e históricamente ha hecho referencia a la delegación de poder de un jefe o un encargado hacia sus subordinados.

A día de hoy este término ha dejado atrás el mundo empresarial y se ha convertido en una palabra común que todos podemos usar en cualquier momento de nuestras vidas. En este sentido ya no debemos esperar a que alguien externo a nosotros decida empoderarnos, sino que podemos aprender a que el empoderamiento surja desde nuestro interior.

 

 

 

Empoderamiento versus Victimismo

El empoderamiento es lo contrario al victimismo. La víctima tiende a adoptar una actitud pasiva ante los eventos que le suceden, ya sean positivos o negativos: “Me suspendieron el examen” o “Me aprobaron el examen”.

La consecuencia inmediata de ver el mundo desde la óptica de la víctima hace que no se esfuerce lo suficiente por conseguir sus objetivos. En este sentido la víctima mantiene la creencia que su éxito o fracaso dependen de un factor externo que tiene mayor peso que su propio esfuerzo o aptitudes.

Si  la víctima consigue sus objetivos pensará que quizá “le han facilitado las cosas”. Si por el contrario fracasa, pensará que “le han hecho fracasar”. En este sentido, la actitud victimista no ayuda al crecimiento personal ni contribuye al esfuerzo por conseguir los objetivos.

 

Cumplir tus objetivos aumenta tu empoderamiento

Como comentábamos anteriormente, lo contrario a una actitud victimista es el empoderamiento. Asumir la responsabilidad de los resultados de tus acciones es mantener una actitud de empoderamiento ante la vida.

Ante los fracasos pensarás que no te has esforzado lo suficiente y esto contribuirá a un mayor esfuerzo posterior. Ante los éxitos atribuirás todo el mérito a tu propio esfuerzo y esto te dará mayor fuerza y autoestima para enfrentarte a nuevas metas en el futuro.

 

 

Pautas para aumentar tu empoderamiento

Hemos afirmado que cumplir nuestros objetivos es el ingrediente principal para ir aumentando nuestro empoderamiento. Sin embargo es importante tener en cuenta una serie de factores y consejos para marcarnos estos objetivos.

Conócete

Antes de establecer ningún objetivo, es muy importante que te conozcas bien y sepas a la perfección cuáles son tus puntos fuertes y débiles. Sobreestimar tus aptitudes te puede llevar a marcarte objetivos que se encuentran fuera de tus posibilidades. De igual modo infravalorar tus capacidades hará que te plantees objetivos muy por debajo de tus posibilidades reales de conseguirlos.

Márcate objetivos realistas

Es importante que te marques objetivos realistas. Imagínate que te planteas aprender un nuevo idioma, como puede ser el inglés, que desconoces por completo.

Un objetivo poco realista en este sentido sería “querer mantener conversaciones en inglés de forma fluida en 1 mes”.  Una vez que se haya cumplido el plazo observarás con frustración que no has cumplido el objetivo por ser poco realista. Esta frustración traerá como consecuencia un descenso de tu empoderamiento y de tu motivación de cara a afrontar nuevos objetivos.

Busca objetivos cuantificables

Además de realistas, los objetivos deben ser cuantificables. Volviendo al ejemplo anterior del aprendizaje de un nuevo idioma, un objetivo cuantificable puede ser “asistir a clases de inglés 3 días a la semana durante 1 año”. Una vez que haya transcurrido ese tiempo sabrás perfectamente si has cumplido el objetivo o no.

Establece objetivos específicos

Los objetivos que establezcas deben ser lo más específicos posibles. Imagínate que tu planteamiento de cara al nuevo año es “comer más sano”. Este objetivo no es nada concreto ni puede materializarse en acciones específicas. No todas las personas tienen el mismo concepto de lo que supone comer de forma sana.

Objetivos concretos de este ejemplo podrían ser “cenar pizza una vez a la semana como máximo” “comer pescado dos veces a la semana como mínimo” “dejar de beber cerveza entre semana” ”tomar una pieza de fruta al día”, etc. Todos estos objetivos son específicos además de cuantificables.

Un objetivo a la vez

Aunque te marques objetivos que cumplan las características anteriores (realistas, cuantificables y específicos), es importante que no existan demasiados objetivos dentro de un mismo ámbito que te conduzcan al fracaso por exceso.

Siguiendo con los ejemplos anteriores, dos objetivos realistas como pueden ser “aprender inglés en 1 año”“aprender chino en 1 año” pueden convertirse en una meta poco realista si son acometidos por la misma persona a la vez. En este sentido el ámbito “educación” está colapsado.

De igual manera es como si una persona que nunca ha hecho deporte se apuntase a un club de atletismo y a otro de natación a la vez. Aquí se colapsaría el ámbito “deporte”.

Es más importante empezar una cosa y acabarla que no empezar 3 cosas y no acabar ninguna. Ya sabes el dicho de “quien mucho abarca poco aprieta”. Acabando los objetivos que te marques, comprobarás que poco a poco tu empoderamiento se incrementará y te dará la fuerza para marcarte nuevos objetivos.

 

 

 

¿Te apetece saber más? Aquí te dejo algunas entradas a mi Blog de Psicología en el que se tratan temas relacionados.

Más allá de la resiliencia: La antifragilidad

Autoestima: El camino hacia tus metas

¿Cómo te enfrentas a las dificultades? 

El logro de tus objetivos contribuye a que te sientas mejor contigo y con tu entorno. En mi Centro de Psicología Mª José González, psicólogos Madrid centro, te ofrezco los recursos que te ayudarán a encontrarte con lo mejor de ti.

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