Como su propio nombre indica, los ansiolíticos son un tipo de fármacos utilizados para tratar la ansiedad. Su manera de actuar ayuda a reducir el malestar físico y cognitivo que ocurre como consecuencia de estados de estrés y ansiedad mantenidos en el tiempo. Sin embargo no debemos olvidar que por sí solos no van a hacer desaparecer el problema, ni van a eliminar de tu vida esa dificultad que estás atravesando.

En este sentido, los ansiolíticos pueden suponer una ayuda para que el tratamiento psicoterapéutico sea más efectivo y el paciente pueda recibirlo e integrarlo en la mejor de las condiciones posibles.

En este post he querido lanzar un poco más de información sobre la manera de actuar de estos medicamentos y también hacer una clasificación sobre los distintos tipos de ansiolíticos que podemos encontrar en el mercado.

 

¿Cómo funcionan los ansiolíticos?

Los ansiolíticos también reciben el nombre de «tranquilizantes menores» y tienen una acción depresora sobre el sistema nervioso central con el objetivo de hacer disminuir o incluso desaparecer los síntomas de la ansiedad, pero sin llegar a producir un estado de sedación o somnolencia.

 

Síntomas sobre los que actúan los ansiolíticos

Los ansiolíticos actúan sobre cualquier síntoma derivado de la hiperexcitabilidad nerviosa. Entre estos síntomas podemos destacar aquellos más relacionados con el cuerpo (o síntomas fisiológicos) y por otro lado encontramos otro tipo de síntomas más psíquicos.

 

Síntomas fisiológicos

Los síntomas fisiológicos más comunes que tienden a remitir con la ayuda de los ansoiolíticos son los siguientes:

  • Tensión muscular
  • Dolores de cabeza
  • Palpitaciones y taquicardias
  • Naúseas y vómitos
  • Diarrea y estreñimiento
  • Pérdida de apetito
  • Problemas para conciliar el sueño

 

Síntomas psíquicos

Aquí encontramos una serie de síntomas más mentales o psicológicos que pueden reducirse bastante con el uso de los ansiolíticos:

  • Problemas para mantener la concentración
  • Irritabilidad e inquietud
  • Preocupación constante
  • Desasosiego
  • Sensación de desesperanza
  • Conductas de evitación

No obstante, es necesario puntualizar que ambos tipos de síntomas no son independientes sino que están completamente relacionados y se realimentan los unos a los otros. En este sentido, un síntoma fisiológico como puede ser un problema para conciliar el sueño puede traer como consecuencia otros síntomas psíquicos como los problemas de concentración.

 

Tipos de ansiolíticos

 

Benzodiacepinas

Probablamente las benzodiacepinas sean el tipo de ansiolíticos más conocido a nivel general. Dentro de las benzodiacepinas podemos encontrar aquellas que tienen una duración muy corta de su actividad (entre 2 y 10 horas) y otras cuyo efecto se prolonga por encima de las 12 horas.

Entre las benzodiacepinas más comunes podemos encontrar el Lexatin, el Orfidal, el Trankimazin o el conocido Valium.

 

Barbitúricos

La forma de actuación de los barbitúricos se basa en impedir el flujo de sodio a las neuronas. Antes de la llegada de las benzodiacepinas, estos medicamentos eran la única opción disponible en el mercado para tratar la ansiedad.

Su uso se extendió hasta entrados los años 60 pero su gran dependencia física y psicológica junto a la facilidad de autoadministrarse una dosis tóxica hizo que poco a poco fueran desapareciendo de las prescripciones médicas.

 

Buspirona

La Buspirona es un tipo de ansiolítico que presenta importantes ventajas al no afectar al rendimiento cognitivo ni provocar sedación. Sin embargo esta ausencia de efectos secundarios tiene como contrapartida que es un medicamento de acción muy lenta en el que el paciente no comienza a sentir sus efectos hasta pasadas dos semanas.

Por esta razón es especialmente útil en cuadros mantenidos de ansiedad no demasiado intensa, pero se desaconseja para picos elevados o crisis de ansiedad.

Además de estos 3 tipos de ansiolíticos, existen otros medicamentos que puntualmente pueden ayudar en un problema de ansiedad como son los antihistamínicos y los bloqueantes beta-adrenérgicos.

 

¿Medicación o Terapia?

Después de este breve recorrido por los diferentes tipos de ansioliticos que existen a día de hoy en el mercado y haber visto su manera de actuar, quizá te preguntes si son más efectivos que una terapia psicológica o más concretamente cómo se pueden integrar estos medicamentos dentro de un tratamiento psicológico.

Personalmente como psicóloga siempre priorizaré el tratamiento psicológico por encima del farmacológico. Sin embargo soy perfectamente consciente que en determinados casos, los medicamentos pueden suponer una ayuda inestimable para que el  paciente pueda recibir la terapia psicológica en la mejor de las condiciones.

En algunos casos, el estado de ansiedad que presenta una persona es tan elevado que ni siquiera le permite seguir las indicaciones propuestas dentro de la terapia, ya sea por una rumiación constante o por problemas de concentración. En estos casos, la medicación podría ayudarle a asistir a terapia en las condiciones más óptimas posibles.

Aún así no debemos olvidar que la ayuda que aportan los medicamentos es precisamente eso, una ayuda, pero por sí solos nunca conseguirán resolver un problema cuyo origen es psicológico.

Si crees que tanto tú como alguien de tu entorno presenta un problema de ansiedad, puedes ponerte en contacto conmigo y te ayudaré encantada a que comiences a dar los pasos necesarios para resolverlo.

 

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Psicóloga en Madrid Mª José González

Autoestima, Depresión, Terapia de Pareja, Ansiedad

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