¿Qué es el apego?

El apego es el vínculo que se establece entre el bebé y las personas que lo cuidan. Es el resultado de la interacción entre el niño (como buscador de contacto y vinculación) y los padres (como sistema de cuidados ofrecidos).

El apego está programado biológicamente y es fundamental a la hora de garantizar la supervivencia de nuestras crías y su desarrollo a todos los niveles.

En este vínculo, el adulto que cuida, puede convertirse en una figura que proporciona apoyo y seguridad al bebé, para que se desarrolle de forma plena, explore el ambiente y sienta que el mundo es un lugar seguro. O bien todo lo contrario, en una figura que transmite inseguridad, ambivalencia o rechazo, transmitiéndole al bebé una visión del mundo como lugar inseguro e inhóspito.

En función de cómo sea la relación con sus cuidadores y con el contexto que lo rodea, el bebé irá desarrollando un estilo de apego y una forma de ver y relacionarse con el mundo que va a perdurar en la edad adulta, afectando a múltiples áreas de su vida.

El apego también se define vinculación afectiva intensa, duradera y de carácter singular que se produce entre dos personas o incluso entre una persona y algo. El objetivo del apego es mantenerse lo más cerca posible de esa persona u objeto en momentos de amenaza ya que este vínculo nos proporciona seguridad.

Si buscas en internet probablemente llegues a encontrar la definición de apego seguro, que se relaciona con haber sido cuidado por personas que están disponibles, que son coherentes, emocionalmente estables y mantienen formas de relacionarse con su hijo armónicas y cercanas.

La historia familiar a la que da lugar es satisfactoria, con un estilo educativo cálido a la vez que exigente y favorecedor de autonomía.

Sin embargo, cuando hablamos con nuestros amigos de apego o nos referimos a él en consulta, normalmente hacemos referencia a aquel tipo de apego cuyo vínculo es excesivo.

Hablamos de ese apego que hace sufrir a una amiga, o que mantiene a un conocido en una relación que no le satisface o no le valora. Se trata de un tipo de apego que angustia y produce sufrimiento a miles de personas cada día sin darse cuenta.

 

Tipos de apego en las relaciones (apego afectivo)

El apego más conocido y el que se ha hecho más famoso, es el apego en las relaciones. Ahí distinguimos los siguientes: Apego evitativo y Apego ambivalente.

 

Apego Evitativo

Se llama así a aquél en el cual la persona tiene dificultades a la hora de confiar en los demás y tiende a sentirse incómodo en relaciones íntimas. Se dice que los contactos suelen ser más superficiales y que pueden ser auto represivos, huidizos e incluso aparentar frialdad.

Quizá el nombre de “apego evitativo” no sea demasiado acertado ya que es casi una contradicción en sí misma. ¿Cómo puedes apegarte a algo que evitas? Quizá aquí en realidad lo que se evita sea la inseguridad que producen las relaciones ya que nunca podemos ponernos en el lugar de la otra persona ni saber cómo piensa o si puede llegar a abandonarnos en algún momento.

Las personas con un apego evitativo en realidad prefieren estar apegados a la seguridad de su soledad antes que a la inseguridad de la compañía.

Es posible que sus relaciones no han sido muy fructíferas a lo largo de su vida, por lo cual tienden a no establecer un vínculo demasiado profundo precisamente como medida de protección.

Establecen una especie de barrera invisible emocional, sintiéndose seguros y a salvo pero sin lograr sentir una plena conexión con la otra persona, o el apoyo total de la pareja, amigo o relación.

Suelen ser personas más bien desconfiadas de su entorno y tienden a ejercer cierto nivel de aislamiento emocional: poco expresivas. Les cuesta compartir sentimientos, mostrarse vulnerables es considerado una posible amenaza, y expresan autosuficiencia por todos los poros de su piel, a pesar de que haya una herida profunda que les impida establecer vínculos sanos y duraderos.

No es necesario hablar siempre de relaciones tóxicas, de esas que se ven en las películas o que te cuentan como una anécdota increíble para tener algún tipo de apego en las relaciones. Los apegos pueden mostrarse en distintos niveles de intensidad. Se puede dar un apego sutil, que no se perciba como algo dañino en la relación, pero que esté impidiendo vivir en plena libertad y amor esa relación.

 

Apego Ambivalente

En este tipo de vínculo se desea una relación íntima y profunda pero también hay resistencia y miedo al abandono, generándose relaciones de dependencia o codependencia, y sintiéndose menos valorado de lo merecido.

De hecho, hay en el fondo una sensación de no merecer ser querido, con lo cual ejercen relaciones de tira y afloja, en las que ahora se vinculan y buscan intimidad y conexión y luego cualquier excusa, discusión, comportamiento o verbalización la interpretan como la prueba clara de que no son queridos como ellos necesitan, sin darse cuenta que muchas veces son ellos mismos quienes están boicoteando su propia felicidad.

Si te has sentido identificada o identificado con algo de lo que has leído en este post y te gustaría cambiar la forma en la que te relacionas afectivamente con otras personas, puedes contactarme y juntos conseguiremos que aprendas otras formas de relacionarte de manera más sana y adaptativa.

 

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies