En mayor o menor medida todos nos hemos enfrentado a múltiples problemas a lo largo de nuestra vida. Cuando éramos estudiantes y el profesor nos ponía un problema al mismo tiempo nos enseñaba las herramientas correctas para resolverlo. Sin embargo a la hora de enfrentarnos a los problemas de la vida real la cosa cambia, ya que en muchas ocasiones no existe una única forma correcta de resolver problemas. Con el objetivo de facilitarnos un poco más la vida surge en 1971 la Terapia de Solución de Problemas como modelo de solución de problemas más aceptado en psicoterapia.

 

¿En qué consiste la Terapia de solución de problemas?

La terapia de solución de problemas es una intervención cognitivo-conductual que tiene como objetivo incrementar la habilidad de una persona para solucionar problemas. Gracias a este aprendizaje logrará adaptarse de forma más eficiente a las distintas situaciones estresantes de la vida.

Como consecuencia de todo ello se reduce la psicopatología y el sufrimiento de la persona, se mejora su funcionamiento diario y se previenen las recaídas.

En el trasfondo de muchas alteraciones psicológicas, ya sea ansiedad, depresión, fobias, problemas de sueño, etc. existe una incapacidad del paciente por afrontar los problemas. Por esta razón este tipo de terapia está tan extendida en el ámbito clínico.

Sin embargo muchas personas, sin necesidad de que tengan una alteración mental o un problema específico, también podrían beneficiarse de las herramientas que ofrece la terapia de solución de problemas. En este sentido se ha demostrado que el entrenamiento en solución de problemas mejora el estado de ánimo, la auto-eficacia, la productividad, la autoestima y los resultados en el trabajo.

 

¿Cómo se desarrolla el proceso?

Se trata de un proceso sistematizado paso a paso y suelen necesitarse entre 4 y 12 sesiones para llevarlo a cabo.

Por lo general los objetivos siguen la siguiente secuencia:

  • Modificar la naturaleza estresante de una situación
  • Modificar la respuesta emocional
  • Facilitar la generación de alternativas de solución
  • Establecer la forma de implementar la solución

Podemos ver que esta secuencia es muy obvia y con un poco de calma cualquier persona pensaría que es la forma más adecuada para solucionar un problema. Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones son las emociones las que nos impiden encontrar la solución y por esa razón es necesaria la ayuda de un profesional que nos guíe durante el proceso.

 

Fases en la Terapia de solución de problemas

Esta terapia está formada por 5 fases bien diferenciadas que están en línea con los objetivos anteriores.

 

Fase 1: Orientación hacia el problema

La orientación hacia el problema pretende que la persona se acerque y afronte el problema en lugar de huir de él. En este sentido es importante tener una actitud positiva y confiar en nuestras capacidades para resolver el conflicto.

Las creencias de autoeficacia son esenciales para eliminar la falta de seguridad que nos impide enfrentarnos al problema.

 

Fase 2: Formulación y definición del problema

En esta fase es necesario recopilar toda la información que tengamos del problema y volvamos a reformularlo de forma objetiva. Se pretende dejar de lado cualquier valoración e interpretación para visualizar únicamente los hechos de manera objetiva.

En algunas ocasiones la imagen que tiene el sujeto sobre el problema está distorsionada y es necesario corregirla por una visión más realista y anclada en la realidad.

Al quitarle todo ese «lastre emocional» al problema, es más fácil comenzar a vislumbrar una posible solución.

 

Fase 3: Generación de soluciones alternativas

Aquí entra el componente más creativo de la terapia ya que esta fase está relacionada con la técnica de lluvia de ideas o brainstorming. Mediante la generación de soluciones alternativas se pretende proponer el mayor número de soluciones posibles con el objetivo de que alguna de ellas sea las más apropiada.

En este sentido son importantes tanto la cantidad como la variedad de las soluciones aportadas. En esta fase es necesario aplazar cualquier juicio o valoración sobre la idoneidad de las soluciones que van apareciendo.

 

Fase 4: Toma de decisiones

Una vez que se han generado todas las alternativas en la fase anterior, será el momento de tomar una decisión sobre cuál de ellas elegir. Para ello tendremos que eliminar todas aquellas soluciones que no sean realistas, con el objetivo de quedarnos únicamente con 3 o 4 soluciones.

A partir de aquí podemos realizar una tabla comparativa de pros y contras para cada una de esas soluciones. La fase de toma de decisiones finaliza una vez que nos hemos decantado por una única solución.

 

Fase 5: Ejecución y verificación

La última fase implica aplicar la solución que hemos seleccionado. Estableceremos un plan paso a paso para ejecutarla.

Por último revisaremos los resultados que hemos obtenido, es decir, ¿la solución que hemos seleccionado ha resuelto el problema?. En caso positivo esto actuará como reforzamiento para seguir en esa línea, si por el contrario no ha resuelto el problema volveríamos a alguna de las fases anteriores.

 

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