La activación conductual es un tipo de terapia englobada dentro de las terapias de tercera generación cuyo objetivo es la realización de una serie de conductas reforzantes para el paciente. De esta manera se producirá una mejora en el estado de ánimo y en la calidad de vida.

 

La activación conductual y la depresión

El origen de este tipo de terapia hay que vincularlo al tratamiento de la depresión.

Se realizaron diversas comparaciones en torno a las terapias que se utilizaban para la depresión y los resultados mostraron que modificando únicamente el aspecto conductual era suficiente para conseguir el mismo nivel de mejora que con la intervención completa. A partir de aquí se siguió investigando hasta convertir la activación conductual en un tipo de terapia en sí misma para el tratamiento de la depresión.

Por un lado se establece que la depresión surge por una doble combinación de reforzamiento de conductas depresivas junto a ausencia de conductas adaptativas y saludables. En este sentido la terapia de activación conductual hace hincapié precisamente en la integración de conductas saludables en la vida del paciente deprimido.

El objetivo de la terapia de activación conductual consiste en que el paciente modifique su comportamiento poco a poco gracias a la realización de conductas potencialmente reforzantes. Esto quiere decir que al principio supondrá cierto esfuerzo realizar dichas conductas pero paulatinamente se convertirán en actividades intrínsecamente placenteras.

De esta manera conseguiremos que el paciente regrese a la senda encaminada a conseguir objetivos importantes y valiosos en su vida.

 

Técnicas de la activación conductual

Las técnicas utilizadas en este tipo de terapia provienen tanto de los modelos conductuales clásicos como de otros procedimientos cognitivos.

Entre las técnicas más utilizadas destacan:

  • Incremento de actividades placenteras
  • Técnicas de relajación
  • Entrenamiento en solución de problemas
  • Disminución de la evitación
  • Auto-instrucciones

 

Las terapias de tercera generación

Muchas terapias de tercera generación (terapia de aceptación y compromiso, Mindfulness) comparten con la activación conductual la idea de incorporar una nueva filosofía de vida basada en la aceptación del malestar en lugar de tratar de eliminarlo.

Es precisamente este afán por luchar contra el malestar lo que termina provocando que se enquiste en nuestras vidas y se mantenga a lo largo del tiempo. Es necesario comprender que el malestar forma parte de nuestra existencia y cuando tratamos de hacerlo desaparecer estamos luchando contra una parte indispensable de la vida, lo cual provoca que a la larga nuestra vida se haga más pequeña.

En este sentido las terapias de tercera generación y la activación conductual no consideran que la depresión sea algo que la persona «tiene» sino que se trata de una situación negativa en la que la persona «está». Si empleamos las técnicas y herramientas necesarias para ayudar a la persona a salir de esa situación negativa, la mejoría será inmediata.

 

¿Cómo es el tratamiento de la activación conductual?

Se trata de un tipo de terapia con una duración concreta y limitada en el tiempo. Normalmente suele estar formada por 10 o 12 sesiones y 6 módulos de intervención. 

Los contenidos de cada módulo pueden sufrir alguna variación y adaptarse a las habilidades de cada paciente en concreto. En este sentido es muy importante realizar un análisis funcional de la conducta de cada paciente para identificar aquellos comportamientos que se deben potenciar frente a las conductas que se deben eliminar o reducir.

Una vez hayamos realizado el análisis, trataremos de aumentar el número de conductas positivas que se encuentren al alcance de cada paciente. Como su propio nombre indica, la activación conductual busca la activación del paciente a través de la realización de diversas conductas.

 

Evidencia y efectividad del tratamiento

A día de hoy la activación conductual se considera un tratamiento eficaz para la depresión, con mantenimiento de los cambios y mejora del estado de ánimo hasta 2 años después de su aplicación.

 

Ventajas de la terapia de activación conductual

Existen una serie de ventajas con respecto a otras terapias de corte más cognitivo o incluso ante tratamientos farmacológicos.

Rapidez de resultados

Al tratar de promover la activación y los cambios conductuales desde la primera sesión, el paciente logra ver resultados de manera rápida. Estos cambios actúan como un reforzamiento para que el paciente se implique más en la terapia y mejore su estado de ánimo.

Coste

Como hemos comentado anterioremente, la duración de este tratamiento suele estar en torno a las 10 o 12 sesiones, pudiéndo alargarse hasta las 15 sesiones. Por esta razón la activación conductual conlleva un coste más reducido frente a otras terapias cognitivas o incluso si la comparamos con el psicoanálisis.

Sin efectos secundarios

Aunque los tratamientos farmacológicos también se consideran eficaces para el tratamiento de la depresión, muchos de ellos conllevan una serie de desagradables efectos secundarios que son rechazados por multitud de pacientes.

Este artículo tiene una función informativa. Para un diagnóstico adecuado es necesario consultar con un psicólogo especialista en depresión.

 

 

 

 

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Psicóloga en Madrid Mª José González

Autoestima, Depresión, Terapia de Pareja, Ansiedad

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