Después del hogar, el lugar de trabajo es el sitio donde más tiempo pasamos a lo largo de nuestras vidas. Por ello, es bastante habitual que tarde o temprano se produzcan se produzcan conflictos laborales como consecuencia de malentendidos y problemas de comunicación con nuestros compañeros de trabajo o superiores.

Los conflictos laborales son situaciones que generan insatisfacción o dificultad en el trabajo. Puede tratarse de problemas con tu jefe o compañeros o pueden estar más relacionados con un exceso de carga de trabajo o incluso con una falta de motivación.

Aunque los conflictos laborales sean comunes, no por ello deben pasarse por alto. Pueden llegar a ocasionar una disminución en la productividad y bienestar del trabajador con el perjuicio que esto puede ocasionar a la empresa.

En los casos más graves, el trabajador puede llegar a solicitar una baja por depresión o una baja por ansiedad ante un ambiente conflictivo no resuelto que está perjudicando su bienestar.

En este artículo vamos a hacer una pequeña clasificación sobre los tipos de conflictos que pueden darse dentro de una empresa (en función de las causas que los motivan). Posteriormente propondremos una serie de claves para ayudar a resolverlos.

 

Tipos de conflictos laborales según las causas que los motivan

 

Conflictos de relación

En los conflictos de relación se produce un choque entre distintas personalidades de un mismo departamento o equipo. Aquí el conflicto no está tan relacionado con el trabajo sino que más bien se trata de personalidades contrapuestas que tienden a chocar ocasionando el conflicto.

Al tratarse de un problema con un carácter más personal que laboral, suele ser algo más complicado de solucionar.

 

Conflictos de información

Como su propio nombre indica, se produce un conflicto derivado de una mala información o comunicación entre los trabajadores. En este caso el conflicto suele solucionarse mejorando la comunicación.

 

Conflicto de intereses

Existen intereses contrapuestos entre las necesidades y actividades de los trabajadores.

 

Conflictos estructurales

Aquí el conflicto viene derivado por la propia estructura de la empresa ocasionando una ambigüedad de roles (el trabajador no sabe exáctamente qué funciones o tareas le pertenecen) o creando límites difusos en la jerarquía (no existe una distinción clara de los puestos de mando en el organigrama empresarial).

 

Conflicto de valores

El conflicto de valores se produce cuando un empleado intentar imponer sus valores personales a otro miembro de su equipo de trabajo.

A la hora de afrontar los conflictos laborales es esencial saber ante qué tipo de conflicto nos estamos enfrentando en base a la clasificación del apartado anterior. Cada tipología requerirá de una estrategia de resolución de conflictos distinta.

 

Claves para prevenir los conflictos laborales

 

Regula tus emociones y sé consciente de ellas

En ocasiones los estados emocionales negativos (ansiedad, enfado, etc.) pueden influir en la valoración que hacemos de una situación determinada.

Cuando nos encontramos bajo esos estados es posible que nos moleste algo que en condiciones normales no lo haría y como consecuencia reaccionaremos de una forma desproporcionada que puede llegar a ocasionar un conflicto con un compañero de trabajo o incluso con un superior.

Ser consciente de los cambios en tus estados emocionales es una buena forma de no dejar que influyan sobre tu comportamiento o conducta.

 

Comunica desde el respeto y la empatía

Gran parte de los conflictos que se producen en el lugar de trabajo son ocasionados por malas formas a la hora de comunicar. Es importante hacer un esfuerzo por comunicar desde el respeto, la consideración al prójimo y teniendo siempre en cuenta sus puntos de vista y opiniones.

 

Valora el esfuerzo de tus compañeros

No hay nada que mejore más un ambiente de trabajo que enviar mensajes reforzantes a un compañero después de una tarea bien realizada.

Aunque realizar las tareas de forma correcta sea la obligación de todo trabajador, no está de más agradecerle a esa persona el importante esfuerzo que ha llevado a cabo para entregar la tarea de la mejor forma posible.

 

Desarrolla tu asertividad

La asertividad es una habilidad social que te permite establecer tus límites y comunicar tus necesidades y deseos de forma clara pero siempre desde el respeto hacia el compañero. En ocasiones una “falta de tacto” a la hora de exigir un derecho tuyo puede ocasionar un conflicto con un compañero.

 

Aprende a negociar y a llegar a acuerdos

En algunas ocasiones será necesario negociar y llegar a un acuerdo para resolver un conflicto y que de alguna manera todos los involucrados queden medianamente satisfechos. No siempre podremos satisfacer todas nuestras necesidades pero sí que podremos llegar a un punto medio de entendimiento que nos permita dejar el conflicto atrás.

Desde mi centro de psicología en Madrid tengo a tu disposición técnicas de habilidades sociales orientadas a ayudarte a que desarrolles habilidades que te ayudarán a gestionar los conflictos laborales de forma eficaz.

 

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