Vivimos tiempos difíciles en los que quizá nos sea un poco más complicado de lo habitual sacar fuerzas de nuestro interior para mirar el futuro con optimismo e ilusión.

En este artículo voy a hablar de tres capacidades mentales muy útiles que nos pueden servir para afrontar mejor la situación actual de confinamiento: resiliencia, confianza y esperanza.

 

Resiliencia

La resiliencia es la capacidad para afrontar los contratiempos y persistir frente a ellos, te ayuda a no dejarte llevar por emociones negativas y a centrarte en lo importante de la vida.

La resiliencia es algo que se puede cultivar y podemos desarrollar. Una de las claves más importantes para desarrollar resiliencia consiste en tener claro qué podemos cambiar y qué no. La situación que estamos viviendo escapa totalmente a nuestro control, por lo tanto es necesario aceptar este hecho para poner nuestro foco en las cosas que sí dependen de nosotros.

 

¿Y qué depende de nosotros?

De nosotros depende ocuparnos de nuestra salud, de nuestra alimentación, de mantener el contacto con nuestros seres queridos. También depende de nosotros aprender a dosificar la información (en su mayor parte negativa) que recibimos a diario a través de los medios de comunicación.

De nosotros depende establecer hábitos y rutinas que nos ayuden a mantener la percepción de que seguimos llevando las riendas de nuestra vida, aunque estemos confinados dentro de cuatro paredes.

 

¿Cómo podemos aumentar nuestra resiliencia?

Como te comentaba antes, la resiliencia es una capacidad que todos podemos desarrollar en mayor o menor medida.

Una persona poco resiliente es alguien que se deja llevar por sus emociones ante determinadas situaciones. En cambio, una persona resiliente se adapta, es flexible, no reacciona de manera automática y sabe introducir un pequeño espacio amortiguador entre lo que ha sucedido y su reacción emocional.

La meditación es una herramienta fundamental para lograrlo. Gracias a la meditación logramos ser más conscientes de nuestros pensamientos y emociones sin hacer nada para cambiarlos, sin luchar contra ellos y dejándolos estar.

Cuando permitimos que nuestros pensamientos aparezcan y no reaccionamos emocionalmente ante ellos, estamos dando el primer paso para aumentar nuestra resiliencia.

 

Confianza

La confianza se define como la creencia de que una persona será capaz de actuar de manera adecuada ante una determinada situación.

El problema es que en estos momentos estamos viviendo una situación totalmente desconocida que nunca nos habríamos imaginado y no sabemos cuánto tiempo durará ni en qué circunstancias terminará.

Mantener la confianza en el futuro ante este panorama resulta muy complicado. Sin embargo sí que existen algunas estrategias que nos pueden permitir mirar el futuro con menos pesimismo y con un poco más de confianza.

 

Rodéate de la gente correcta

Sí, ya lo sé, en estos momentos resulta un tanto difícil rodearte de ciertas personas, más allá de las que ya estén viviendo en tu casa.

Sin embargo sí que puedes hacer un esfuerzo consciente por mantener y potenciar la comunicación con los amigos o familiares más optimistas de tu círculo cercano. Esto puedes realizarlo a través de llamadas telefónicas o videollamadas a través de whatsapp y Skype.

En el punto anterior hablábamos de la importancia de aprender a limitar la información que recibimos de los medios de comunicación. Con las personas ocurre algo parecido, no nos podemos permitir recibir continuamente mensajes negativos y pesimistas de ciertas personas que solo contribuyen a alterar nuestro estado emocional.

 

Esperanza

Giorgio Nardone es un psicólogo y terapeuta italiano creador de la psicología estratégica, en sus propias palabras «La esperanza en el futuro nos hace releer positivamente incluso el peor de los pasados».

En los últimos días está llegando a mí, a través de numerosas fuentes, un bonito y esperanzador mensaje de cara al futuro. Son muchas personas las que tiene la convicción de que esta situación que estamos viviendo va a suponer un antes y un después en la historia de la humanidad. Un mensaje de esperanza

Se piensa que cuando todo acabe seremos más felices porque habremos aprendido, por fin, a valorar cosas que antes dábamos por sentadas y que realmente son las más importantes de la vida.

Algo tan simple como poder ir a visitar a un familiar en cualquier momento que nos apeteciera, de repente ha adquirido un valor inmenso. Parece como si la naturaleza nos hubiera hecho reaccionar y nos hubiese preparado una parada obligatoria para huir del mundo tan desbocado que habíamos creado.

A pesar del bombardeo de noticias negativas, todos los días podemos encontrar un pequeño mensaje de esperanza, ya sea a través de los aplausos de los balcones, de ese vecino que estaba tan grave y acaba de recibir el alta o de las numerosas iniciativas de donaciones que se están produciendo.

Estoy segura de que cuando todo esto acabe, veremos más a nuestros familiares y llamaremos más a nuestros amigos. Saldremos más a divertirnos y viviremos más tiempo anclados en el presente. De nada sirve tener la mente constantemente proyectada en el futuro porque todo puede cambiar de un día para otro alterando los planes que teníamos preparados.

 

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