¿Qué son los pensamientos negativos?

Cuando pasamos por momentos de ansiedad, depresión o vivimos situaciones de preocupación es muy habitual que nos inunden pensamientos negativos.

Son pensamientos que presagian desgracias y anticipan problemas, tienen una temática muy amplia y se hacen tan reales en tu mente que los vives como si fueran verdades absolutas y crees a ciencia cierta que van a ocurrir. Aparecen de manera automática en nuestra mente, perturban el bienestar emocional, influyen de manera negativa en la calidad de vida. Muy a menudo son la antesala de estados de ansiedad y depresión.

Estos pensamientos negativos desencadenan elevados niveles de angustia, te provocan un intenso malestar emocional y sensación de descontrol.  Te roban tu paz interior.

Los pensamientos negativos forman parte de los contenidos de tu mente, disminuyen tu autoestima y afectan a tu bienestar emocional, por esta razón se consideran trampas mentales para la estabilidad emocional.

 “No puedo concentrarme en lo que estoy haciendo. No puedo parar de pensar, en cualquier momento, de manera inesperada, esté haciendo lo que esté haciendo me viene otra vez ese pensamiento, ese miedo. No me lo puedo quitar de la mente. Me bloquea, no lo puedo controlar, me asusta. Temo que se me vaya a ir la cabeza…”

¿Te resulta familiar esta situación? ¿Te ha atrapado alguna vez algún pensamiento negativo?

 

Cómo identificar los pensamientos negativos

Presienten adversidades, desgracias. La temática de los pensamientos negativos es muy extensa: la enfermedad, la muerte, pérdida del trabajo, miedo al dolor, a que le ocurra algo a algún miembro de la  familia…

Anticipan fatalidades que se toman como verdades absolutas ante las que se siente un intenso miedo a que se cumpla lo profetizado. Este temor produce un elevado nivel de angustia y sensación de descontrol por lo que, a menudo, los pensamientos negativos se convierten en obsesivos.

Los pensamientos negativos son mensajes específicos que generan una emoción dolorosa. Entran repentinamente en la mente. Son automáticos y por muy irracionales que sean, aparecen bajo la forma de “verdades absolutas”.

Son difíciles de apartar porque  han crecido contigo; no los cuestionas porque te los crees ya que forman parte de tu diálogo interior.

Puedes aprender a relacionarte con los pensamientos negativos de manera saludable si te ayudas de las siguientes claves que contienen las actitudes para el cambio de los pensamientos negativos.

 

Estrategias para eliminar los pensamientos negativos

La forma de pensar, la forma de interpretar la realidad, está condicionada desde la niñez por las distintas fuentes de influencia: familia, amigos, profesores, experiencias vitales e historia de aprendizaje.

Los pensamientos negativos se corresponden con la manera inicial de ver el mundo y de verte en el mundo. Están imbricados por tanto en toda la historia de aprendizajes, entonces ¿Es posible eliminarlos?

La buena noticia es que todo lo aprendido se puede re-aprender por lo que sí puedes gestionarlos. Te invito a que comiences a relacionarte de manera adecuada con tus pensamientos.

Los pensamientos son solo eso, pensamientos; construcciones mentales sobre la realidad. No olvides: El mapa no es el territorio.

Los pensamientos negativos son adictivos. Muchas veces cuando decimos que pensamos, en realidad lo que estamos haciendo es “rumiar pensamientos”, dar vueltas en círculo a la misma idea una y otra vez.  Diferencia entre reflexionar y rumiar. Reflexionar es analizar algo con detenimiento, rumiar es un acto en bucle en el que repites lo mismo una y otra vez. Así que presta atención:  ¿Piensas o rumias?

Observa tu lenguaje corporal, tus gestos, Un lenguaje corporal inadecuado daña tu autoestima, merma tu autoconfianza, abre la puerta al miedo y a la negatividad. Tu cuerpo refleja tu estado emocional y si éste no es óptimo los pensamientos negativos surgen sin dificultad. Obsérvate: tu cuerpo habla.

Aprende a observarte, presta atención a lo que estás haciendo ahora, en este momento; mientras te estás duchando, mientras paseas, mientras comes. Si prestas atención a lo que te está ocurriendo ahora, en tu presente, no puedes prestar atención a la realidad virtual de tus pensamientos negativos del “ahí y mañana”. Te propongo que vivas en tu presente: Aquí y ahora.

 

No eres tus pensamientos

¿Has fantaseado alguna vez con que te toca la lotería? ¿Has imaginado alguna vez qué harías con ese dinero, cómo sería la casa que comprarías, ese coche que conducirías, ese viaje maravilloso que vivirías…? ¿Cómo cambiaría tu vida si te toca la lotería?  Seguro que sí, que alguna vez en tu vida le has dedicado un tiempo a elaborar esas ilusiones y seguro que también sabías que cuanto imaginabas era fruto de  tus fantasías, de tus ensoñaciones.

En cambio, cuando te inundan los pensamientos negativos los tomas como verdaderos y crees que va a suceder aquello que piensas. Conviertes tus pensamientos en profecías.

No eres tus pensamientos. Tú no eres ese pensamiento. Tu pensamiento viene a ti, simplemente es actividad de tu mente… y te está molestando.  Si se instalase en tu casa alguien a quien tú no has invitado, ¿consentirías que se quedase a vivir en ella? ¿Por qué te permites convivir con pensamientos que te molestan y te hacen daño?

Recuerda: tú no eres tus pensamientos

 

No alimentes tus pensamientos negativos

Las emociones, sentimientos y pensamientos no son permanentes, no te acompañan siempre ni lo hacen con la misma intensidad. Crees que siempre están contigo pero cambian, menguan y se marchan. Y este proceso se acelera cuanto menos focalizas en ellos tu atención.

Vamos a hacer un pequeño ejercicio de memoria: ¿Cómo eras hace 10 años? ¿Cómo eras físicamente? ¿Cuáles eran tus deseos? ¿Tus motivaciones? ¿Tus pensamientos? ¿Qué te enfadó el 6 de junio del 2007? ¿Cuáles fueron las emociones que te acompañaron un día cualquiera… del mes pasado?

Recuerda: Los contenidos de tu mente están en constante transformación, nada permanece. Todo fluye y se mueve, también el dolor.

 

Sé amable contigo

Sin darte cuenta, te has dado un golpe y tu rodilla derecha se inflama, te duele, ¿coges un martillo y le das unos cuantos golpes más?

Si alguien a quien comparte contigo su tristeza, su abatimiento, su miedo ¿qué haces? Seguro que le escuchas, que le demuestras que estás ahí, que puede contar con tu apoyo.

Y ahora te pregunto a ti: ¿qué haces contigo cuando algo no sale como tú quieres? ¿Qué te dices cuando no consigues aquello por lo que has luchado? ¿Qué piensas de ti cuando sientes que te faltan las fuerzas?

¿Cómo te relacionas contigo?

Tratarte bien, cultivar la amabilidad es una actitud saludable que te ayuda en momentos de dificultad. Te ayuda a respetar y reconocer tu vulnerabilidad; a reconocer que no eres superior ni inferior a nadie, que formas parte de la misma humanidad.

Estas sencillas pautas son el germen fundamental para que desarrolloes acitudes para el cambio de los pensamientos negativos.  Recuerda: La amabilidad (contigo) es una actitud que te nutre, revitaliza y te proporciona serenidad.

 

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Psicóloga en Madrid Mª José González

Autoestima, Depresión, Terapia de Pareja, Ansiedad

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