En este artículo vamos a ver en detalle en qué consisten los pensamientos intrusivos y su relación con las obsesiones. También veremos cuáles son los tipos de pensamientos más comunes y daremos una serie de consejos y herramientas para conseguir gestionarlos y que puedan llegar a desaparecer.

 

¿En qué consisten los pensamientos intrusivos?

Los pensamientos intrusivos, como su propio nombre indica, son un tipo de pensamientos involuntarios y no deseados que pueden llegar a generar un gran sufrimiento y malestar en la persona que los vive. Pueden tener la forma tanto de pensamientos puros como de pensamientos más visuales formados por imágenes.

Los pensamientos obsesivos o intrusivos suelen estar muy asociados a diferentes alteraciones mentales como los trastornos de ansiedad, los trastornos obsesivo compulsivos o incluso la depresión

Una de la características principales de los pensamientos intrusivos es que son egodistónicos, lo cual implica que generan un gran sufrimiento y malestar en quien los padece.

 

Tipos de pensamientos intrusivos más comunes

Aunque los pensamientos intrusivos pueden adquirir prácticamente cualquier forma, existe un gran porcentaje de ellos que puede clasificarse de acuerdo a una triple tipología: agresivos, sexuales y religiosos.

Pensamientos intrusivos sexuales

La vergüenza y la culpa están muy asociadas a este tipo de pensamientos. Uno de los pensamientos intrusivos más comunes en este sentido ocurre cuando una persona duda acerca de su propia orientación sexual. También es común el miedo a realizar un acto sexual inapropiado hacia una tercera persona de manera incontrolada.

Pensamientos intrusivos agresivos

En este tipo de pensamientos una persona puede llegar a sufrir ante la idea de hacerse daño a sí mismo o incluso a algún ser querido.

Pensamientos intrusivos religiosos

Los pensamientos religiosos o blasfemos suelen ser comunes en el trastorno obsesivo compulsivo. La persona que los sufre puede llegar a pensar que son inspirados por el demonio y por más que lucha contra ellos no puede eliminarlos de su mente.

 

Consejos para gestionar los pensamientos intrusivos

Existen una serie de herramientas para poder gestionar los pensamientos intrusivos y así lograr que alteren nuestra vida lo menos posible.

 

Observar los pensamientos a través de la meditación

Es importante aprender a observar los pensamientos desde un lugar externo, sin idenficarnos con ellos. Podemos aprender a verlos como si se tratara de nubes que aparecen, están en nuestra conciencia por unos instantes y poco a poco vemos cómo se alejan de forma natural, sin tener que hacer ningún esfuerzo extra por hacerlas desaparecer.

Las terapias de tercera generación junto las técnicas meditativas del Mindfulness son dos herramientas muy útiles para conseguir ubicarnos en el lugar del observador que no se implica con lo observado.

La terapia de aceptación y compromiso (ACT) plantea que la defusión cognitiva es el concepto esencial para no estar «fusionados» con nuestra mente y así poder observarla como algo externo a nosotros mismos.

 

Exponte a los pensamientos 

En ocasiones el pensamiento intrusivo vuelve una y otra vez porque no hemos acabado de exponernos a él. Lo único que hemos aprendido a hacer es luchar contra el pensamiento en cuanto comenzamos a notar ese miedo o ansiedad. Y es precisamente esta lucha la que genera más y más sufrimiento y dota de mayor fuerza al pensamiento.

Podemos intentar hacer algo distinto como es exponernos al pensamiento de igual forma que nos expondríamos ante algo que nos dé miedo. Esto se puede conseguir mediante una exposición en imaginación en la que nosotros mismos busquemos de forma activa ese pensamiento para sentir el miedo y la ansiedad en toda su plenitud, sin hacer nada por eliminarla.

Una vez que hemos conseguido evocar esas sensaciones, debemos dejarlas estar hasta que desaparezcan por sí solas, sin tratar de aliviarlas ni evitarlas por medio de otros pensamientos que lo único que harían sería echar más leña al fuego y anclar todavía más el pensamiento en nuestra mente.

 

Deja de hablar de tu pensamiento

Muchas veces tratamos de aliviar las sensaciones desagradables que nos producen esos pensamientos buscando la opinión de alguien cercano que nos transmita tranquilidad.

Sin embargo, esto supone una forma más de evitación que nos aleja de resolver el problema.

Es cierto que unas palabras reconfortantes de un ser querido pueden suponer un alivio momentaneo, sin embargo a la larga el pensamiento continuará adquiriendo fuerza hasta que no hayamos aprendido a enfrentarnos a él.

 

¿Cuándo es el momento de contactar con un profesional?

Todos tenemos pensamientos intrusivos en mayor o menor medida. El problema surge cuando estos pensamientos nos generan una dosis importante de sufrimiento y además nos impiden vivir nuestro día a día con normalidad, debido a la gran cantidad de tiempo y energía que invertimos en ellos.

Si detectas que ese pensamiento o idea obsesiva lleva acompañándote más tiempo de lo normal y comienza a afectar a tu funcionamiento habitual, no dudes en buscar ayuda profesional.

 

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Psicóloga en Madrid Mª José González

Autoestima, Depresión, Terapia de Pareja, Ansiedad

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