Las emociones forman parte indisoluble del ser humano y todos las experimentamos en mayor o menor medida en nuestro día a día. Podemos vivirlas en nuestras propias carnes o simplemente observándolas en los demás. En este artículo vamos a analizar el concepto de emoción y explicaremos las tres funciones principales de las emociones que son la función adaptativa, la social y la motivacional.

 

¿Qué son las emociones?

Una emoción es un sistema complejo formado por determinadas variables que provocan cambios físicos y psicológicos en las personas. Su característica principal es la capacidad que tienen de influir en nuestra conducta y en nuestros pensamientos.

De forma resumida se ha llegado a la conclusión de que existen 6 emociones primarias (también llamadas emociones básicas) que son la alegría, tristeza, enfado, miedo, sorpresa y asco. Se les llama primarias porque pueden mezclarse entre sí (como ocurre con los colores) para crear otras emociones llamadas secundarias como son la culpa, la vergüenza, el orgullo o el bochorno, por citar unas pocas.

Lo realmente interesante de las emociones primarias es su valor adaptativo ya que cada una de ellas ha supuesto una ayuda indispensable en nuestra evolución como especie para adaptarnos al medio. Esto ha quedado demostrado en diversos estudios a lo largo de distintas culturas a lo largo de todo el mundo. En ellos se ha comprobado que las emociones primarias se repiten independientemente de razas o regiones geográficas.

Sin embargo el caracter adaptativo de las emociones secundarias no está tan claro, principalmente porque la mayor parte de ellas tienen un componente cultural aprendido. 

 

Funciones principales de las emociones

Como acabamos de comentar, las emociones tienen una serie de funciones muy importantes en nuestro desarrollo como individuos que pasamos a comentar a continuación.

 

Función adaptativa

Probablemente esta la función más importante de las emociones ya que nos permite preparar a nuestro organismo para una acción determinada. Por ejemplo, la función adaptativa de una emoción como el miedo puede ser la protección.

En este sentido, si vemos un perro peligroso y no sentimos miedo, podemos cometer el error de acercarnos a él y arriesgarnos a que nos muerda. Siguiendo en esta misma línea, la emoción de asco produce rechazo y al mismo tiempo también nos protege de enfermedades o incluso de alimentos en mal estado.

Las emociones positivas como la alegría o la felicidad también tienen un componente adaptativo al afiliarnos y vincularnos más a las personas que nos rodean. Imagina por un momento que una persona no sintiera ni alegría ni sorpresa al recibir un regalo el día de su cumpleaños. Esta ausencia de emociones provocaría, a su vez, emociones negativas en sus invitados.

 

Función social

La función social de las emociones también es muy importante porque nos ayudan a predecir el comportamiento de las personas y al mismo tiempo también permite que otras personas puedan predecir el nuestro.

En ocasiones también puede ser necesario tratar de inhibir u ocultar determinadas emociones para ayudar a mantener relaciones de amistad. Siguiendo con el ejemplo del regalo de cumpleaños: imagina que alguien recibe un regalo que no le gusta pero logra disimular para evitar que la otra persona se sienta mal.

Algunas veces resulta complicado saber cómo se siente alguien, ya sea porque no quiere decirlo o simplemente porque trata de ocultar sus emociones, en este caso la comunicación no verbal adquiere un papel fundamental al darnos pistas sobre el verdadero estado interior de esa persona.

Dejando de lado excepciones como la que acabamos de comentar, el hecho de inhibir emociones puede provocar malos entendidos junto a una gran carga fisiológica. Por esta razón, siempre que la situación lo permita conviene manifestar nuestras experiencias emocionales de forma controlada y siempre de manera asertiva.

 

Función motivacional

La relación entre la motivación y las emociones es completamente bidireccional ya que las unas retroalimentan a las otras y viceversa. Las emociones son el impulso necesario para que se despierte la motivación en nosotros. De igual forma una conducta motivada desencadena en una reacción emocional.

En este sentido si sentimos alegría y bienestar después de practicar deporte, seguramente aumente nuestra motivación por seguir practicándolo.

No solamente son las emociones positivas las que influyen en la motivación. De igual manera una emoción negativa también puede lograr que descienda nuestra motivación por realizar una determinada actividad. Imagina que quedas con un amigo a tomar café pero esta persona habla sin cesar sobre sus problemas. Notas como poco a poco este malestar va haciendo también mella en ti. Si esto ocurre es probable que la motivación por volver a quedar con esta persona en el futuro descienda drásticamente. Y seguramente te lo pienses dos veces antes de volver a aceptar una cita.

Espero que con este artículo tengas un poco más claro el gran papel que cumplen las emociones en nuestra vida.

 

 

 

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