Sentir miedo a caer enfermos o incluso a morir es algo perfectamente normal y no hay que alarmarse por ello. De hecho se trata de uno de los miedos más adaptativos que hay porque nos permite preservar nuestra integridad física, de lo contrario no habríamos podido llegar muy lejos como especie.

El problema ocurre cuando en ciertas ocasiones este miedo alcanza un nivel tan elevado que pasa a formar parte de los trastornos específicos de la ansiedad, afectando el día a día de las personas afectadas.

 

¿Qué es la nosofobia?

La nosofobia es el miedo excesivo e irracional a padecer una enfermedad que además conducirá de manera irremediable hacia la muerte. Este miedo llega a ser tan incapacitante que puede bloquearles e impedir el desarrollo normal del día a día.

En ocasiones el concepto puede confundirse con la tanatofobia (miedo a la muerte en cualquiera de sus formas) y con la hipocondria que, aunque guarda cierta relación, también mantiene ciertas diferencias que veremos más adelante.

 

¿Cuáles son los síntomas de la nosofobia?

Cualquier fobia específica trae consigo una triple clasificación de síntomas, en este sentido encontramos que en la nosofobia se dan una serie de síntomas conductuales, cognitivos y físicos.

 

Síntomas conductuales

La mayor parte de los síntomas conductuales de cualquier fobia giran en torno a la evitación del objeto o situación temida. En este sentido, la evitación de la nosofobia está relacionada con huir de cualquier información que pueda confirmar que existe una enfermedad.

De esta manera una persona con nosofobia evitará leer sobre cualquier tema relacionado con enfermedades. También evitará asistir a hospitales y postergará las revisiones médicas lo máximo posible. Cuando ya no haya más remedio tendrá que asistir pero siempre acompañado de una fuerte dosis de ansiedad.

 

Síntomas físicos

Los síntomas físicos de la nosofobia son los síntomas habituales que aparecen ante estímulos que generan ansiedad o miedo. En este sentido una respiración agitada, tensión muscular, sudoración o palpitaciones suelen ser las respuestas más habituales. Gracias a ellas el organismo de la persona con nosofobia se prepara para huir de la situación que teme.

 

Síntomas cognitivos

Entre los síntomas cognitivos más frecuentes destacan las ideas irracionales acerca de poder padecer una enfermedad morta. Además, también son comunes la falta de concentración, la sensación de pérdida de control (característica de las crisis de ansiedad) y la rumiación de ideas negativas acerca de la muerte y la enfermedad.

 

¿Cuáles son las diferencias entre la nosofobia y la hipocondría?

Como comentábamos anteriormente, puede existir cierta confusión a la hora de comprender las diferencias que existen entre la nosofobia y la hipocondría, ya que ambos trastornos están relacionados con el miedo a la enfermedad.

Sin embargo existe una diferencia fundamental entre estos dos temores. Por un lado la persona que padece un problema de hipocondría mantiene la creencia irracional de que padece una enfermedad y necesita comprobar constántemente que esto no es así.

En este sentido el hipocondríaco busca cualquier tipo de información que desconfirme sus pensamientos ya sea mediante la consulta profesional o a través de fuentes alternativas de información como puede ser internet. Si por cualquier motivo (imposibilidad de obtener una cita con el médico, etc.) no consigue «resolver su duda», su nivel de ansiedad aumentará.

De manera opuesta, una persona con nosofobia no cree a priori que presenta una enfermedad, su miedo está más relacionado con la posibilidad de contraerla. Por esta razón tiende a evitar hospitales o centros de salud y posterga en la medida de lo posible cualquier cita con el médico. Además de esto también evita cualquier fuente de información relacionada con la salud, al contrario de lo que hace el hipocondríaco.

 

¿Cómo tratar el miedo a enfermar?

El tratamiento de la nosofobia está muy alineado con el tratamiento de cualquier fobia. En este sentido la terapia cognitivo conductual supone una de las primeras elecciones por parte de los profesionales de la salud mental.

Por un lado, gracias a esta terapia, se puede realizar una reestructuración cognitiva para elimitar las ideas y creencias irracionales relacionadas con el miedo a enfermar. Por otro lado es esencial modificar la manera de actuar y comportarse (componente conductual) para dejar de evitar la situación temida. En ocasiones la situación temida son los propios pensamientos y la persona cree, equivocadamente, que si evita ciertas situaciones (asistir a un hospital) mantendrá esos pensamientos negativos a raya.

Sin embargo, al igual que ocurre con cualquier tipo de evitación, huir de la situación temida no hace otra cosa que reforzarla y hacer el problema más grande. Además, no debemos obviar el problema real de salud que puede aparecer en alguien que no se realiza las revisiones médicas pertinentes.

Además de la terapia cognitivo conductual, existen otras técnicas como la conocida desensibilización sistemática (ampliamente utilizada en cualquier tipo de fobias) en las que la persona se expone de manera gradual a aquello que teme con el fin de que aparezca la ansiedad y pueda mantenerla el tiempo neceseario hasta que desaparezca sin realizar ninguna acción de evitación.

 

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Psicóloga en Madrid Mª José González

Autoestima, Depresión, Terapia de Pareja, Ansiedad

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