Cuando llegan a nuestros oídos esas historias sobre personas anónimas que de la noche a la mañana se convierten en grandes triunfadores y consiguieron el éxito, a menudo nos parece que es simplemente fruto de la suerte o de la casualidad. J. K. Rowling tuvo que superar muchas barreras antes de convertirse en la célebre creadora de la saga de Harry Potter. Stephen King tuvo que ver cómo su primera novela era rechazada 30 veces por distintas editoriales.

Estos son dos de los muchos ejemplos de individuos “normales y corrientes” que un día se transformaron en seres extraordinarios, como si de repente hubieran sido tocados por la varita de los personajes de la escritora británica… Pues bien, siento tener que darte la noticia: la magia no existe.

Cuando Rowling creó el universo Potter, tenía serias dificultades para llegar a final de mes. Hubiera sido comprensible que renunciase a su sueño de ser escritora y se centrase en intentar llenar la nevera. Pero no lo hizo, y hoy en día es una de las escritoras más ricas del mundo. El caso de Stephen King es algo distinto ya que él sí que renunció a su sueño y ante tanto rechazo por parte de las editoriales tiró su primera novela (Carrie) a la basura. Fue su mujer quien la encontró y tras leerla decidió animarle a seguir trabajando en ella hasta que finalmente una editorial decidió publicarla.

Si esperas a que el genio de la lámpara llame un día a tu puerta, ya puedes esperar sentado. Si no estás preparado, da igual quién llame a tu puerta o cuántos trenes pasen y dejes escapar. Para tener éxito en cualquier materia siempre es necesario un proceso de aprendizaje, desarrollo personal y autoconocimiento.

Necesitas saber qué es lo que te apasiona, cuál es tu objetivo y la mejor manera para ti de alcanzarlo. Empieza paso a paso. Plantéate metas que te ayuden alcanzar tu objetivo último; en la sociedad actual premia la inmediatez, pero si quieres tenerlo todo YA, lo único que conseguirás es frustración.

Cuando te planteas metas y objetivos pequeños y a corto plazo y los vas consiguiendo, eso supone un impulso en tu motivación que te anima a ir consiguiendo metas cada vez mayores.

El camino al éxito es como un tablero del juego de la oca, tienes que pasar por distintas casillas; algunas veces irás de “puente a puente porque me lleva la corriente” pero otras puede que tengas que volver al punto de inicio. No importa, sé paciente. El fracaso es parte del proceso de aprendizaje. Lo único que verdaderamente te separa de no conseguir aquello que estás buscando es no intentarlo.

A menudo lo que más cuesta es dar el primer paso. Ser conscientes de la dirección que queremos tomar en nuestras vidas, ya sea a nivel personal o profesional. A veces lo más importante es esa wake up call, que dicen los ingleses, o llamada de atención para empezar a cambiar tu vida. Despertar es fundamental, pero luego hay es necesario enfrentarse al día a día. 

No nos damos cuenta y con frecuencia las cosas más importantes están en los gestos más pequeños. Dice el profesor Bernard Roth de la Universidad de Stanford que simplemente cambiar el “pero” por el “y” o el “tengo que hacer” por el “quiero hacer”, pueden suponer una nueva (y mejor) vida.

Borra el “no puedo” de tu vocabulario. La magia no existe y los superhéroes tampoco. Todos tenemos limitaciones pero también todos tenemos la capacidad de aprender y mejorar. Conoce cuáles son tus puntos fuertes, qué se te da bien, y poténcialos. Conoce también tus debilidades y trabaja con ellas para que su efecto en tu vida (y en la de los que te rodean) sea el mínimo posible.

En este punto deberás tener los ojos muy abiertos y saber quién te acompaña en tu camino al éxito. Evita las compañías nocivas y aliméntate de las personas que te aporten conocimiento. Al mismo tiempo, practica la generosidad y la gratitud con los demás: es muy difícil no contestar una sonrisa con otra sonrisa, si das lo mejor de ti a los otros será más probable que recibas lo mejor de ellos.

Prepararse, saber gestionar el fracaso, plantearse objetivos realizables, ser autoconsciente, mejorar nuestros hábitos, maximizar nuestras virtudes y minimizar nuestros defectos o saber rodearse de personas que añaden en lugar de quitar, son algunas de las claves para alcanzar el éxito. 

Sí, lo sabemos, no es un camino fácil, era más sencillo confiar en las varitas mágicas. Pero si realmente quieres hacer magia, y medio parafraseando aquella famosa frase de Kennedy: no te preguntes qué pueden hacer los demás por ti sino qué puedes hacer tú por ti mismo.

 

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