El miedo al compromiso en algunas ocasiones puede producir un distanciamiento entre algunas parejas que se llevan bien y viven una relación aparentemente feliz. El miedo al compromiso impide que la relación evolucione y se consolide.

¿Qué es el miedo al compromiso?

El miedo al compromiso se define como una alteración del estado de ánimo que dificulta la implicación y el compromiso emocional con otras personas. Las personas que lo sufren tienen serios problemas para mantener su relación y tienden a ponerle fin antes de que ésta llegue a formalizarse.

Las conductas de huida y evitación son una parte fundamental de este miedo. En este sentido podemos observar que la persona que sufre el miedo al compromiso tiende a evitar las situaciones o conversaciones que perciba como acercamientos a la formalización de la relación.

Dependiendo del grado de formalización de la relación podemos agrupar estas conductas de evitación en dos tipologías:

–              Conductas de evitación cuando la relación aún no se ha formalizado: Como ejemplo podemos observar las negativas o las excusas para asistir a determinados actos con terceras personas (comidas familiares, o cenas con compañeros de trabajo).

–              Conductas de evitación en parejas más estables: Cuando las relaciones son más estables se tiende a evitar conversaciones relacionadas con el matrimonio o con tener hijos.

La consecuencia de este tipo de conductas es el deterioro de una relación estable o la dificultad de formalizar una relación que acaba de comenzar.

¿Por qué se produce el miedo al compromiso?

Existen una serie de características de la personalidad que pueden estar relacionadas con el miedo al compromiso. En este sentido la necesidad de control y el tener una baja tolerancia a la incertidumbre puede hacer que algunas personas experimenten las relaciones de pareja con un elevado grado de ansiedad ya que el buen funcionamiento de la pareja no depende únicamente de uno mismo sino también de la otra persona, y esto es algo que escapa a su control.

Como consecuencia prefieren vivir las consecuencias negativas de una ruptura con alguien con quien podrían llegar a ser felices, antes que enfrentarse a la incertidumbre del día a día que caracteriza a una relación de pareja.

El pensamiento dicotómico también puede propiciar la aparición del miedo al compromiso. Se trata de un tipo de pensamiento que tiende a polarizarse en los extremos y elimina los puntos intermedios. En este sentido se puede llegar a tener la creencia de que cuando la relación de pareja se formalice se perderá por completo la esencia de uno mismo y el estilo de vida que ha venido desarrollando hasta el momento con el objetivo de darlo todo por la relación.

El pensamiento dicotómico focaliza su atención en las posibles pérdidas que se sucederán tras la formalización de la relación pero no permite ver las ganancias y los aspectos positivos que también se encuentran implicados en una relación de pareja.

El individualismo y el egocentrismo también pueden hacer que algunas personas sean más propensas a desarrollar miedo al compromiso. Las personas con un carácter más individualista suelen mostrar poca ilusión o interés por un proyecto en común como es una relación de pareja. La pareja no se concibe desde el punto de vista desde la unidad, sino como una suma de dos personas en las que uno saldrá ganando y otro perdiendo.

El miedo al compromiso también puede estar relacionado con malas experiencias vividas con anterioridad. En este sentido si alguien ha sido abandonado en el pasado y esto lo ha provocado mucho sufrimiento, puede desarrollar cierta dificultad en volver a implicarse emocionalmente en una relación con el objetivo de evitar sufrir o ser abandonado.

¿Cómo se puede superar el miedo al compromiso?

Tanto la terapia cognitivo conductual como la terapia de pareja son las herramientas que mejores resultados han ofrecido para tratar el miedo al compromiso.

Terapia Cognitivo Conductual

El componente cognitivo de esta terapia hace hincapié en la modificación de las creencias, en su mayoría irracionales, que conlleva el hecho de formalizar una relación de pareja. Se trata de modificar o sustituir estas creencias por otras más adaptativas y racionales.

Por su parte, el componente conductual se centra en la extinción de las conductas relacionadas con la evitación y la huida (no afrontar situaciones, no asistir a determinados actos o evitar ciertas conversaciones).

Terapia de Pareja

No es necesario tener pareja para tratar el miedo al compromiso. En muchas ocasiones una persona asiste a consulta precisamente por la dificultad que tiene de encontrar pareja y mantenerla en el tiempo.

Sin embargo, cuando sí que existe una pareja, puede resultar muy útil combinar la terapia cognitivo conductual individual con algunas sesiones de terapia de pareja, especialmente cuando el miedo al compromiso está afectando a la relación. 

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Más info

aceptar