A veces puede parecer que en nuestro empeño por mantener una actitud optimista y positiva, les concedemos poco espacio a las emociones negativas. Sin embargo las emociones negativas son igual de importantes que las emociones positivas a la hora de disfrutar de un adecuado equilibrio emocional.

 

¿Son igual de importantes las emociones negativas y las positivas?

Aunque nuestro objetivo deba ser experimentar las emociones positivas en mayor medida, lo cierto es que todos los seres humanos en algún momento nos vemos expuestos a situaciones desagradables y es ahí donde las emociones negativas juegan un papel fundamental.

Antes de seguir desarrollando este tema, es importante tener claro el concepto de Inteligencia Emocional que, según Meyer, es la habilidad para percibir, asimilar, comprender y regular las propias emociones y la de los demás promoviendo un crecimiento emocional e intelectual. La Inteligencia Emocional actúa como una guía en nuestra forma de pensar y en nuestro comportamiento.

Al igual que puedes aprender un idioma o a tocar un instrumento, la inteligencia emocional también se puede aprender. Puedes asistir a talleres y cursos o incluso puedes buscar ayuda profesional, pero lo primordial es que interiorices todo lo que aprendas y lo pongas en práctica para promover ese crecimiento emocional e intelectual del que habla Meyer. No te quedes estancado únicamente con la teoría, haz un esfuerzo y llévalo a la práctica.

 

¿Cómo puedo manejar las emociones negativas?

Intenta traer a tu memoria una situación en la que hayas visto a alguien mostrándose preocupado y triste, tal vez incluso llorando. ¿Cúal ha sido tu reacción, o la de la otra persona? (según el caso que imagines).

Seguramente se ha intentando, con la mejor de las intenciones, animar a la otra persona o hacerla pensar en otra cosa. Incluso puede que se haya verbalizado conscientemente la idea dea que se deje de pensar en eso que la está haciendo sentir mal.

 

¿Qué intentamos conseguir al hacer eso?

Con esas acciones estamos intentando que la manifestación de esas emociones negativas desaparezca a corto plazo, sea cual sea el acontecimiento que las haya producido.

Sin embargo, lo cierto es que tras esa distracción bienintencionada, seguramente el pensamiento acabará regresando y con ello la emoción.

Si te fijas, mirándolo de esta manera, la buena intención parece más bien una evasión de esa circunstancia por parte del que presta ayuda, por lo incómoda de la situación, por la falta de experiencia ante situaciones similares, o simplemente porque es lo que se suele hacer.

 

¿Qué debemos hacer entonces?

Ahí entra en juego la importancia de la inteligencia emocional, que a grandes rasgos nos explica lo siguiente:

“Derecho a expresar nuestros sentimientos y opiniones y a expresarlos sin violar la dignidad de los demás, esto es, tenemos derecho a estar cansados, atontados, tristes, enfadados, con miedos, etc.

  • Expresarlas con total libertad, sin sentir que molestas o incomodas a nadie, si estas triste, enfadado, si tienes miedo etc. es por algo, si lo sientes no lo escondas.

Ocultar tus emociones y fingir estar bien solo sirve para enquistarlas dentro, para llevar en solitario una carga que los demás no podemos compartir, por el simple hecho de que no somos conscientes de la existencia de esa carga.

Si quieres llorar, llora, no pasa nada, nuestro cuerpo es muy inteligente. Cuando sentimos dolor porque nos entra un cuerpo extraño desde el exterior en el ojo, automáticamente se generan

lágrimas para limpiarlo. Algo similar ocurre cuando sentimos tristeza y dolor. Yo quiero pensar que cuando tenemos esa necesidad de llorar es porque un elemento extraño interno ha promovido esa secreción y hay que eliminarlo a través de las lágrimas.

Si estas enfadado, muéstralo, de forma asertiva, claro está, pero muéstralo. No es justo que eso que te ha molestado se quede en ti, igual estas equivocado, igual tu enfado es fruto de un malentendido o incluso de una mala interpretación. Igual la otra persona ni siquiera sabe que lo ocurrido te ha molestado.

 

Libérate de esa carga manifestando la emoción

No te quedes estancado en la emoción, actívate para salir de ese estado cuanto antes, tómate tu tiempo, pero no más del estrictamente necesario. Recuerda que nuestra misión en esta vida es la felicidad y si te anclas en emociones negativas te alejas de ella.

De modo que elabora un plan de acción eficaz para resolver ese hecho que te ha activado la emoción negativa y llévalo a cabo.

Una vez resueltos esos pensamientos que te llevaron a manifestar emociones negativas, avanza, no los cargues en tu mochila. Deja que las cosas sigan su curso, y que ese conflicto emocional que ya está resuelto no vuelvas a revivirlo y experienciarlo en el futuro.

 

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