¿Qué es la depresión?

“Estoy sin ganas de hacer nada, sin ilusión, sin emoción ante las cosas. Sin interés para estar con los demás. Apagado, decaído anímicamente, triste, con sensación de fatiga, inactivo. Me cuesta un mundo realizar cualquier pequeño esfuerzo o tomar cualquier tipo de decisión” 

Si sientes que te puedes identificar con la frase anterior, es posible que estés sufriendo depresión.

La depresión es junto con la ansiedad, el trastorno que más se ve en consulta psicológica. A veces desarrollamos depresión de forma primaria, siendo este el trastorno en sí, y en otras ocasiones aparece de forma secundaria como consecuencia o síntoma de otro trastorno primario.

La depresión es un trastorno mental caracterizado por profunda tristeza, decaimiento, problemas de autoestima, desilusión con falta de interés y disminución de funciones cognitivas como pueden ser dificultades para memorizar o falta de atención.

Aunque los síntomas de la depresión condicionan al que la sufre en todos los aspectos de su vida, no es fácil detectar esta enfermedad. De hecho, podría considerarse una “enfermedad silenciosa”.  Normalmente el que la sufre no es de los primeros en saber que “la tiene”, sin embargo sí que se darán cuenta las personas de su entorno más cercano.

Por ese motivo, será de suma importancia, que si sufrimos depresión seamos capaces de detectar la enfermedad lo antes posible, para evitar así que se cronifique y poder solucionarlo cuanto antes. Por esta razón es muy importante ser capaces de identificar los síntomas.

 

Síntomas de la depresión

Los síntomas principales y nucleares de la depresión son la tristeza patológica, la pérdida de interés y de la capacidad de disfrutar. Todo ello junto a una una disminución de la vitalidad que limita el nivel de actividad y produce un gran cansancio que aparece incluso después de realizar pequeños esfuerzos.

Cuando se sufre depresión, se desarrollarán síntomas a cuatro niveles: a nivel cognitivo, a nivel emocional, a nivel conductual y a nivel fisiológico.

A continuación detallaremos los síntomas más comunes.

 

Síntomas a nivel cognitivo

  • Problemas de concentración.
  • Dificultad para solucionar problemas o tomar decisiones.
  • Problemas de Memoria.
  • Pensamientos sobre la idea de la muerte o el suicidio.
  • Pesimismo.
  • Obsesión.
  • Anticipación negativa.
  • Pensamientos que generan y retroalimentan el Miedo y las obsesiones.

 

Síntomas de la depresión a nivel emocional

  • Nerviosismo, agitación, irascibilidad e irritación.
  • Sensación de indefensión ante la vida, tristeza, odio hacia los demás o hacia si mismo y/o Sentimiento de desesperanza.
  • Apatía, perdida de interés, incluso por situaciones generadoras de diversión o placer.
  • Tristeza, Pena, Melancolía.
  • Falta de motivación.
  • Bajo estado de ánimo.
  • Sensación de Fatiga.

 

Síntomas a nivel conductual

  • Sensación de Fatiga. Inactividad.
  • Nerviosismo, agitación, irascibilidad e irritación.
  • Apatía, perdida de interés, incluso por situaciones generadoras de diversión o placer.
  • Cambios en el apetito o hábitos alimenticios.
  • Problemas de sueño por insomnio, despertares o exceso.
  • Puede distanciarse o aislarse de su entorno familiar o de amigos.
  • Autolesiones.

 

Síntomas de la depresión a nivel fisiológico

  • Cambios en el apetito o hábitos alimenticios.
  • Problemas de sueño por insomnio, despertares o exceso.
  • Nerviosismo, Ansiedad.
  • A nivel cutáneo; eccemas, grietas…
  • Dolores físicos; de cabeza, articulaciones, pérdida de pelo…
  • Inmunodepresión.

En muchas ocasiones los síntomas de la depresión pueden darse de forma simultanea con los síntomas de ansiedad. De esta manera una persona deprimida puede experimentar momentos de gran agitación e inquietud.

Lo contrario también ocurre, es decir, una persona cuyos síntomas de ansiedad son muy incapacitantes (por ejemplo agorafobia o fobia social) puede llegar a sufrir depresión derivada de su situación.

Es necesario puntualizar que para poder establecer un diagnóstico de trastorno depresivo mayor, los síntomas anteriormente descritos deben haber supuesto una interferencia durante al menos dos semanas en el bienestar psicológico de la persona y en su funcionamiento en el día a día.

 

Tratamiento para la depresión

A la hora de establecer un tratamiento para la depresión es necesario tener en cuenta varios factores, desde los síntomas, las causas o las características particulares de cada caso.

Por lo general los tratamientos que han demostrado ser más eficaz para el tratamiento de la depresión son la terapia cognitiva, la terapia conductual y la combinación de ambas (la terapia cognitivo-conductual).

Los tratamientos psicológicos que se focalizan en el aumento progresivo del nivel de actividad suelen ser los que ofrecen resultados más rápidos. En este sentido, las terapias de tercera generación también son una buena opción terapéutica para tratar la depresión. Concretamente, la terapia de activación conductual tiene como objetivo la realización de una serie de conductas reforzantes para el paciente, mediante las cuales se van recuperando poco a poco las actividades agradables que se han ido dejando de lado. De esta manera se producirá una mejora en el estado de ánimo y en la calidad de vida.

La terapia de activación conductual tiene una duración concreta y limitada en el tiempo. Normalmente suele estar formada por 10 o 12 sesiones y 6 módulos de intervención. 

 

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