Sentirnos aprobados y aceptados por las personas que nos rodean es un componente esencial y adaptativo que nos permite integrarnos en un determinado grupo. Hace miles de años, cuando los primeros seres humanos vivían en tribus o poblados, el hecho de no ser aprobados por el grupo era sinónimo de muerte.

Cuando por algún motivo, un determinado individuo era excluído de una comunidad, eso implicaba una sentencia de muerte casi segura. Ese individuo, por sí sólo, no podría defenderse de los ataques de una tribu vecina o incluso de algún animal.

Hoy en día ya no contamos con peligros de ese tipo. Sin embargo la necesidad de aprobación y aceptación sigue formando parte de nuestras necesidades más básicas. En este artículo haremos referencia a una necesidad de aprobación que va más allá de un punto razonable, convirtiéndose prácticamente en una patología que dificulta y limita la vida de quien la padece.

 

¿Necesidad de aprobación o dependencia?

Cuando la necesidad de aprobación llega hasta un punto en que el bienestar de una persona depende de las valoraciones y opiniones de los demás, en ese momento estamos hablamos de dependencia.

Está bien escuchar las opiniones de las personas que nos rodean ya que en muchas ocasiones ese feedback nos va a dar una información muy valiosa. Sin embargo no podemos dejar que nuestra felicidad o bienestar dependa de que esas valoraciones sean positivas.

 

Cómo detectar si eres dependiente hacia las opiniones de los demás

La mayor parte de las personas, en cierta medida, tenemos un grado de conciencia más o menos desarrollado sobre cuál es nuestra necesidad de aprobación. Podemos llegar a ser conscientes de que necesitamos sondear a nuestro círculo más cercano antes de dar un determinado paso hacia algún objetivo.

Sin embargo podemos no ser realmente conscientes de que en algunas ocasiones esa necesidad de «saber lo que piensan los demás» puede llegar a ser algo excesiva.

Existen algunas pequeñas señales de alarma que te ayudarán a adquirir una mayor consciencia sobre cuál es tu necesidad de aprobación.

 

No manifiestas tu opinión en determinadas ocasiones

Una persona con una alta necesidad de aprobación no expresará lo que piensa acerca de un determinado tema para no enfadar o molestar a alguien que piensa de forma distinta.

 

No sabes decir que no

Muy relacionado con el punto anterior está el hecho de no saber decir que no a alguien que te pide algo con el objetivo de que no se enfade ni se sienta decepcionado. En este sentido, la asertividad es una herramienta fantástica para aprender a negarte a hacer algo pero siempre desde el respeto y la educación hacia la otra persona.

 

Tu estado emocional depende de lo que piensen los demás

Probablemente ésta sea una de las señales inequívocas que nos llevan a hablar de una necesidad de aprobación excesiva que puede llegar hasta la dependencia. Si sientes euforia y felicidad cuando te halagan y aprueban tus acciones, pero por el contrario sientes tristeza y apatía cuando ocurre lo contrario, probablemente tu necesidad de aprobación sea patológica.

 

Crees que debes gustarle a todo el mundo

El mundo está repleto de personas con multitud de opiniones, creencias, intereses e ideologías. Es una utopía creer que todo el mundo tiene que estar de acuerdo con lo que digas o hagas. De igual forma que tú tampoco puedes estar de acuerdo con todo lo que oigas o veas.

 

Tomas tus decisiones en base a lo que piensan los demás

Como comentábamos al principio del artículo, escuchar la opinión de los demás, sobre todo cuando viene de personas a las que les importamos, puede suponer una ayuda y una fuente de información muy importante en determinados momentos.

Sin embargo, no podemos dejar que algunas opiniones nos hagan variar 180 grados el rumbo hacia nuestros objetivos. Es importante escuchar a los demás, pero también es importante escuchar a tu interior y a lo que te dicta tu corazón. 

Necesidad de aprobación y Mindfulness

Una herramienta muy útil que nos puede ayudar a desapegarnos de esta necesidad de aprobación de los demás es la práctica del Mindfulness o atención plena.

Gracias a la práctica de este tipo de meditación logramos ser más conscientes de nuestros pensamientos y emociones sin hacer nada para que cambien, simplemente dejándolos estar y observando desde un punto exterior cómo llegan, crecen y desaparecen.

La práctica de la atención plena puede ayudarte a que no te apegues ni a lo positivo ni a lo negativo. Con esta técnica aprendemos a introducir un espacio entre ese comentario (positivo o negativo) y nuestra respuesta emocional. Es en ese espacio donde surge el observador que está desvinculado de la respuesta emocional.

De esta manera los comentarios negativos o desaprobatorios no harán tanta mella en ti, y del mismo tampoco te sentirás tan apegado ni necesitado de comentarios positivos.

 

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Psicóloga en Madrid Mª José González

Autoestima, Depresión, Terapia de Pareja, Ansiedad

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