En este artículo vamos a analizar un concepto algo desconocido por el público general como es la distimia. Veremos en qué consiste, cuáles son sus principales características y veremos los criterios para poder diagnosticarlo. También estableceremos la diferencia existente entre este trastorno y la depresión mayor. Por último hablaremos de las distintas posibilidades de tratamiento existentes.

 

¿Qué es la distimia?

La distimia también recibe el nombre de trastorno depresivo persistente. Como su propio nombre indica, se trata de una variante de la depresión que actúa de forma crónica y persistente a lo largo del tiempo en la persona que la sufre. Diversos estudios sostienen que la distimia se encuentra presente entre el 5% y el 6% de la población y es más frecuente en mujeres menores de 64 años.

Una persona con distimia se caracteriza por haber perdido el interés en la mayor parte de las actividades del día a día junto a un estado de ánimo caracterizado por la desesperanza. Su carácter persistente hace que este estado de ánimo pueda establecerse durante años llegando a afectar distintas esferas de la vida del individuo como son el plano social, laboral o familiar.

Una persona con distimia puede ser vista por las personas de su círculo cercano como alguien pesimista, con pocas ilusiones y apenas nada de motivación. Además la incapacidad de divertirse y sus quejas frecuentes lo convierten en una persona negativa a ojos de los demás.

 

¿Por qué se produce la distimia?

Al igual que ocurre con la depresión mayor, en el desarrollo de la distimia pueden estar incolucradas una serie de variables distintas:

Herencia: Se piensa que puede haber una serie de genes relacionados con este trastorno ya que se ha demostrado que la distimia es más frecuente que afecte a alguien cuyo familiar también la padece.

Diferencias químicas y biológicas en el cerebro: Algunos estudios afirman que las personas que desarrollan distimia pueden tener diferencias físicas en el cerebro. De igual forma, la manera en la que los neurotransmisores interactúan en el cerebro de estas personas también puede estar alterada.

Acontecimientos de la vida: No todas las personas reaccionan de igual forma a los acontecimiento negativos que pueden suceder a lo largo de la vida. Una ruptura sentimental, un duelo, o un despido laboral, pueden ser el punto de partida (unido a una predisposición biológica) para que una persona acabe desarrollando un trastorno depresivo persistente.

 

Diferencias entre distimia y depresión mayor

La principal diferencia entre estas dos alteraciones del estado de ánimo reside en que la distimia tiene un carácter más persistente a lo largo de un periodo amplio de tiempo que puede llegar a varios años. Por el contrario, en el trastorno de depresión mayor es suficiente que los síntomas depresivos estén presentes durante dos semanas para poder diagnosticarlo.

Podríamos decir que la distimia es una forma menos grave de depresión pero que se mantiene a lo largo de los años, provocando también un gran sufrimiento en la persona que la padece.

A nivel social la distimia pasa más desapercibida que la depresión mayor ya que es menos incapacitante. Una persona con distimia puede realizar muchas más actividades que alguien que sufre depresión mayor, sin embargo esto no es garantía de que la persona esté motivada ni disfrute al realizar dichas actividades.

Además, este estado de ánimo negativo es visto por los demás como «la forma de ser» de esta persona, en lugar de entender que se trata de los síntomas derivados de su trastorno.

 

¿Cuáles son los síntomas de la distimia?

Los síntomas de la distimia son prácticamente los mismos que los síntomas que aparecen en un trastorno de depresión mayor, sin embargo su principal diferencia consiste en su nivel de intensidad (menor) y en el tiempo en que están presentes (mayor):

  • Pérdida de interés en las actividades diarias, prácticamente todos los días.
  • Cambios en el peso, ya sea por pérdida o ganancia, sin necesidad de hacer dieta.
  • Dificultades para dormir o, por el contrario, ganas de dormir constantes (hipersomnia)
  • Inquietud o enlentecimiento
  • Pérdida de energia y fatiga constante
  • Culpa excesiva unida a sentimientos de inutilidad
  • Problemas para concentrarse y tomar decisiones
  • Ideaciones relacionadas con la muerte y el suicidio.

 

Tratamiento para la distimia

Al igual que con la depresión mayor, el tratamiento para la distimia puede tomar una doble vertiente en forma de psicoterapia y medicación.

Psicoterapia: El tratamiento cognitivo conductual ayuda a los pacientes a incorporar conductas y comportamientos adaptativos en el día día, además de contribuir a modificar la visión sesgada y negativa que tienen de la realidad.

Tratamiento farmacológico: Los antidepresivos ayudan a estabilizar el estado de ánimo, lo cual se traduce en un incremento de la calidad de vida.

Si crees que tanto tú como alguien de tu entorno está sufriendo este trastorno, no dudes en contactarme para poder darte una evaluación profesional.

 

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Psicóloga en Madrid Mª José González

Autoestima, Depresión, Terapia de Pareja, Ansiedad

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