Existen muchas maneras de refererinos al desgaste emocional, podemos hablar también de fatiga emocional, cansancio emocional o incluso de agotamiento emocional. En este artículo vamos a explicar en qué consiste este concepto, veremos cuáles son sus síntomas y por último plantearemos una serie de medidas para prevenir el desgaste emocional.

 

¿En qué consiste el desgaste o agotamiento emocional?

El desgaste emocional consiste en un estado de agotamiento que se produce como consecuencia de sentirnos sobrepasados en algún ámbito de nuestras vidas.

También puede ser consecuencia de diversas circunstancias como el trabajo, la pareja, la familia o incluso la actual situación de pandemia que estamos atravesando por culpa del coronavirus. También suele ser muy común que se produzca desgaste emocional en cuidadores de personas dependientes.

Al igual que ocurre con el agotamiento físico, el desgaste emocional no ocurre de un día para otro. Normalmente surge como consecuencia de estar expuestos durante cierto tiempo a algunos estímulos y situaciones que nos exigen más de lo que podemos dar. Este sobreesfuerzo que hacemos para cumplir con esa situación, poco a poco comienza a pasarnos factura y es entonces cuando sobreviene el desgaste emocional.

Como ejemplos de situaciones que provocan agotamiento emocional podemos resaltar una relación tóxica donde las discusiones son habituales o una sobrecarga de trabajo constante y continua.

 

Síntomas de desgaste emocional

 

Cansancio a nivel físico

Aunque en todo momento estamos hablando de agotamiento emocional, uno de sus síntomas más observables es la fatiga física. No podemos olvidar que tanto nuestro cuerpo como nuestra mente y emociones se encuentran profundamente interrelacionadas, por lo tanto una alteración en nuestras emociones puede afectarnos también a nivel físico.

La sensación de cansancio, pesadez y desmotivación es característica de personas que sufren agotamiento emocional.

 

Problemas para dormir

A pesar de que una persona con agotamiento emocional suele sentirse muy cansada a nivel físico, suele ser un síntoma común que también tenga problemas para dormir o incluso insomnio.

El desgaste emocional suele ir acompañado de preocupaciones y rumiaciones mentales que no desaparecen en el momento de ir a la cama. Además, la falta de sueño suele incidir en el agotamiento acentuándo el cansancio físico.

Toda la situación de incertidumbre que ha propiciado el coronavirus ha aumentado las preocupaciones (laborales, familiares, económicas) de muchas personas. Todo ello, junto al bombardeo constante de los medios de comunicación ha provocado cierto desgaste emocional y problemas para dormir en buena parte de la población.

 

Falta de motivación

Probablemente sea la característica principal del desgaste emocional. Una persona agotada emocionalmente no encuentra las fuerzas ni la motivación para disfrutar con las actividades con las que antes lo hacía. La rumiación de pensamientos negativos y desesperanzadores contamina todo su panorama de actividades y la persona queda sumida en la apatía.

Esta falta de motivación puede ser la antesala de una depresión, por lo tanto es muy importante estar atentos a este síntoma para atajarlo cuanto antes y que no se acentúe.

 

Problemas cognitivos

Normalmente suele tratarse de problemasr relacionados con la memoria y la concentración. Cuando estamos sumidos en nuestro propio contenido mental y nos desvinculamos del mundo que nos rodea, es normal que nos cueste cierto trabajo recordar algunas cosas o que nos resulte un poco más complicado de lo normal concentrarnos en una determinada tarea.

En los casos más graves puede darse incluso cierta sensación de irrealidad.

 

Cómo afrontar el desgaste emocional

A la hora de prevenir el desgaste emocional podemos hacer una distinción entre las técnicas y herramientas que nos pueden ayudar a relajarnos junto a otros consejos más generales que nos ayudarán a prevenir que vuelva a producirse en nosotros el desgaste emocional.

Las técnicas de relajación nos ayudarán a conseguir descansar y desconectar al tratar de encontrar un tiempo y espacio cada día para practicarlas. Entre estas técnicas podemos resaltar el yoga, la meditación, el mindfulness y la relajación muscular.

Sin embargo, las técnicas y herramientas de relajación por sí solas no nos van a ayudar a prevenir que un nuevo desgaste emocional vuelva a producirse. Por lo tanto es necesario realizar una introspección más profunda y tratar de encontrar la respuesta al motivo que nos ha llevado a a sufrir este agotamiento emocional.

En este sentido, podemos preguntarnos si es realista mantener a largo plazo todas las responsabilidades que tenemos en este momento. Si la respuesta es negativa podemos aprender a reducir esa carga de responsabilidades e incluso delegar parte de ellas en otras personas.

También es muy importante realizar una buena planificación y gestión del tiempo, ya que la percepción de falta de control en este sentido suele ser una gran fuente de estrés que puede acabar desenvocando en agotamiento emocional.

Si aún así sientes que el agotamiento emocional te desborda, puedes contactarme y juntos conseguiremos volver a reequilibrar tus emociones y por lo tanto tu vida.

 

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