La depresión es un trastorno psicológico muy incapacitante que, dependiendo de su gravedad, puede afectar a distintas áreas de la vida de quien la sufre. El ámbito laboral puede verse resentido como consecuencia de un descenso en la motivación y la productividad del trabajador afectando gravemente a la empresa.

La depresión puede estar relacionada con aspectos personales del trabajador, como por ejemplo la muerte de un familiar o una separación. También puede estar relacionada con aspectos intrínsecamente vinculados al entorno laboral como son tener malas relaciones con los jefes y compañeros o incluso sufrir situaciones de acoso laboral o mobbing.

En cualquiera de los dos casos anteriores, el trabajador puede solicitar una baja por depresión laboral cuando la situación es muy grave. En estos casos la tristeza o el duelo no ocurre en un periodo puntual sino que se mantiene a lo largo del tiempo.

Es importante destacar que la ansiedad suele ser la otra cara de la moneda de la depresión, por esta razón también es común la solicitud de una baja por ansiedad.

 

¿En qué consiste la depresión laboral?

El puesto de trabajo es el lugar donde más tiempo pasamos después de nuestro hogar. Nuestros compañeros se convierten casi en una segunda familia con la que tenemos que relacionarnos a diario.

Si existen situaciones tensas, falta de comunicación o conflictos que no han sido resueltos, esta situación puede enquistarse en el tiempo y producir sufrimiento a las personas involucradas. Las empresas son conscientes del gran perjuicio a la organización que puede ocasionar este tipo de problemas y muchas de ellas ponen las medidas necesarias para evitar que ocurran.

En algunas empresas, sobre todo en las más grandes, existe la figura del director de recursos humanos que en la mayoría de las ocasiones tiene una titulación en psicología. Esta persona se va a encargar de reconducir la situación para evitar males mayores y poder ayudar en la medida de lo posible a la persona afectada para evitar la baja por depresión laboral.

 

Depresión personal vs Depresión laboral

Como comentábamos anteriormente, es necesario diferenciar si la depresión viene originada por un problema personal de quien la sufre o bien está relacionada con el puesto de trabajo.

 

Depresión personal

En el primer caso (depresión personal), la persona sufre un percance a nivel personal que afecta a su rendimiento y productividad como trabajador. Antes de ese acontecimiento (por ejemplo un divorcio), la persona rendía correctamente sin embargo tras el acontecimiento negativo se produce un descenso en su productividad que le obliga a solicitar la baja por depresión laboral. En los mejores casos el trabajo puede actuar como una válvula de escape que le permita «olvidar» momentaneamente ese problema personal sin afectar a su rendimiento.

 

Depresión laboral

En el segundo caso (depresión laboral), el problema está relacionado directamente con su puesto de trabajo. Aquí no es posible utilizar el trabajo como una «desconexión del problema» ya que es el propio ambiente laboral lo que desencadena la depresión.

 

Causas de la depresión laboral

Los motivos que llevan a una persona a desarrollar depresión como consecuencia del trabajo pueden ser muy variados:

Falta de control de la situación: La falta de control de la situación como consecuencia de las demandas incesantes tanto de jefes como de clientes.

Sensación de «estar quemado»: Cada vez tiene menor capacidad de soportar cualquier problema que suceda durante su jornada laboral

Falta de motivación: Es lo que se conoce como «sentirse estancado». Esta situación normalmente ocurre después de varios años en la empresa desarrollando la misma actividad.

Estrés: En todos los trabajos existen períodos de estrés puntuales. Sin embargo cuando el estrés en el entorno laboral se convierte en una constante y las demandas suelen exceder la capacidad de los trabajadores de llevarlas a cabo, entonces puede desencadenarse el inicio de una depresión laboral.

Falta de comunicación: Con el resto de compañeros y superiores. Esta falta de comunicación puede multiplicar los problemas y los malentendidos generando un ambiente de trabajo tenso y tóxico.

Salario insuficiente: Un salario no acorde a las responsabilidades y demandas que se le exigen al trabajador puede ocasionar frustración.

 

¿Qué hacer ante una depresión laboral?

El tratamiento más adecuado a va a depender mucho de las características personales y la situación a la que se enfrenta la persona.

Por un lado si se trata de una depresión personal, sería decuado buscar terapia psicológica. De esta manera evitará que el problema afecte tanto al entorno laboral como a otras áreas de su vida. En este caso quizá sería bueno informar a los superiores del proceso que está atravesando para evitar un incremento de las demandas y el estrés sobre el trabajador mientras dure su problema.

Cuando la depresión está relacionada directamente con el entorno laboral sí que es conveniente informar directamente a los superiores. En muchas ocasiones estará en sus manos paliar o resolver el problema antes de buscar ayuda psicológica externa.

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