Una creencia se define como “el estado de la mente en el que un individio considera como verdadero el conocimiento o la experiencia que tiene acerca de un suceso o cosa”. Por tanto, las creencias representan el conocimiento subjetivo que tenemos sobre nosotros mismos y sobre el mundo y que nos llevan a actuar y a tomar decisiones condicionando nuestra forma de sentir y de pensar.

En el caso de las creencias limitantes, se trata de pensamientos e ideas que hemos ido construyendo a lo largo de nuestra experiencia y que nos llevan a interpretar la realidad de una manera que limita y bloquea nuestro desarrollo potencial impidiéndonos alcanzar aquello que deseamos.

Este tipo de creencias suelen estar muy enraizadas en el inconsciente y por ello son muy difíciles de identificar y de erradicar.

La mayor parte de las creencias limitantes que tenemos provienen de nuestros primeros años de vida, de nuestra primera infancia. Sin embargo otro tipo de creencias han surgido a partir de generalizaciones equivocadas que hemos extrapolado de situaciones puntuales.

Por ejemplo si crees que los errores son algo negativo y que deben ser evitados a toda costa, no te embarcarás en retos o desafíos que podrían llevarte a cometer un error y fracasar pero también podrían suponer un importante proceso de aprendizaje y de crecimiento.

El problema de las creencias limitantes es que con el tiempo cada vez se hacen más poderosas y se convierten en una especie de profecia autocumplida. Si consideras que no eres bueno en un área específica de tu trabajo, no te esforzarás por aprender y mejorar y con el tiempo tú mismo estarás confirmando tu falta de preparación en ese ámbito y le habrás dado la razón a la creencia limitante.

Cómo identificar tus creencias limitantes

El primer paso para identificar las creencias limitantes es traerlas a la consciencia. Es necesario caer en la cuenta de que tenemos interiorizada una creencia limitante determinada que nos lleva a actuar de forma casi automática ante ciertas situaciones.

En muchos casos las distorsiones cognitivas se encuentran en la base de las creencias limitantes. Se trata de formas erróneas de interpretar y procesar los hechos.

Una de las técnicas más utilizadas para trabajar las distorsiones cognitivas es la reestructuración cognitiva. Mediante esta técnica los pacientes pueden aprender a cambiar ciertos patrones de pensamiento distorsionados que conducen a malestar emocional y frustración, siendo muchas de ellas creencias limitantes.

El objetivo principal de la reestructuración cognitiva es la identificación de los pensamientos automáticos que se desencadenan fuera de nuestra consciencia y nos llevan a actuar de una determinada forma, e incluso a enlazar con un nuevo torrente de pensamientos que pueden seguir alimentando el malestar y la frustración.

Principales distorsiones cognitivas

Pensamiento polarizado: Mediante este tipo de pensamiento se interpretan los eventos en términos absolutos, sin tener en consideración los puntos intermedios. Esta manera de pensar queda patente en frases del tipo “nunca me sucede nada bueno” “todo me sale mal”.

Sobre-generalización: En este caso se sacan conclusiones erróneas basándose en casos aislados que se extienden y generalizan a todas las situaciones. Imagínate a una persona que está esperando la llamada de un amigo y al no recibirla piensa que “todo el mundo se olvida de mí”.

Abstracción selectiva: Cuando nos centramos únicamente en determinados aspectos de una situación (principalmente en los negativos) y no prestamos atención a los positivos. Como ejemplo podemos tener a alguien que después de una exposición en público cree que lo ha hecho fatal porque en algún momento se le ha notado nervioso y sin embargo no concede importancia a la calidad del contenido de su exposición. 

Personalización: Aquí la persona cree erróneamente que todo lo que sucede a su alrededor tiene que ver con uno mismo. Este caso puede quedar representado por el ejemplo de alguien que tras ver una mala cara en un amigo piensa que está enfadado con él.

Razonamiento emocional: En este caso la persona saca conclusiones en base a cómo se siente en lugar de analizar la realidad de la forma más objetiva posible.

Sesgo confirmatorio: Es la tendencia a interpretar la realidad de manera que confirme nuestras creencias previas. “No he logrado resolver este problema, ya sabía yo que no soy bueno en matemáticas”

Si tras leer este artículo crees que puedes tener alguna creencia limitante que te está bloqueando y no te deja cumplir tus objetivos, quizá ahora sea el momento de que des un paso adelante y te deshagas de ella. Desde mi consulta de psicología en Madrid pongo a tu disposición toda mi experiencia y conocimiento para ayudarte a vivir la vida que deseas.

 

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