En la sociedad actual muchas personas sienten que no son capaces de vivir en el presente y siempre tienen la cabeza en otra parte, sin prestar atención a lo que les está ocurriendo en ese preciso instante.

Vivir el presente no consiste en hacer una serie de locuras de manera irreflexiva y sin pensar en las consecuencias. Vivir el presente implica centrar toda nuestra atención en el aquí y el ahora.

Muchas de las actividades cotidianas que realizamos, desde comer, vestirnos, conducir, etc, las realizamos en “piloto automático” sin darnos cuenta que durante esos instantes o minutos hemos viajado con nuestro pensamiento hacia el futuro o el pasado.

Esas elipsis temporales en las que nos sumergimos de vez en cuando nos impiden estar conectados con el aquí y el ahora y por lo tanto se trata de un tiempo que no estamos viviendo. Tenemos la falsa creencia de que es importante estar ocupados recordando el pasado o planificando el futuro y nos olvidamos de lo verdaderamente importante en este momento: el presente.

Cómo vivir el presente

Por complicado que pueda parecer, existen numerosas técnicas y herramientas que nos pueden ayudar a estar más conectados con el momento presente impidiendo que la mente vuele libre. Veamos a continuación algunas de ellas:

 

Deja de lado la rumiación

La rumiación psicológica se produce cuando alguna preocupación que tenemos (puede ser respecto al pasado o hacia el futuro) atrae todo nuestro foco de atención y nos impide prestar atención a lo que nos rodea.

 

Practica Mindfulness


Tanto la práctica del Mindfulness como cualquier otro tipo de meditación nos permite conectarnos con el presente prestando atención plena a aquello que nos rodea. Es posible que durante la práctica lleguen pensamientos ya que eso es lo que hace la mente, producir pensamientos, sin embargo no debemos enredarnos con ellos y de esta manera podremos devolver la atención de nuevo al momento presente.

Este tipo de técnicas meditativas ha experimentado un importante auge en los últimos años, quizá como una especie de contrapartida a la aceleración del estilo de vida de la sociedad actual. Por no hablar de la aparición de las redes sociales y los smartphones que nos permiten estar conectados las 24 horas del día a la red pero desconectados de la realidad que nos rodea.

 

Aprende técnicas de relajación

 Cualquier técnica de relajación que focalice la atención en la respiración nos ayudará a anclarnos mejor al momento presente.

 

Maravíllate con todo lo que te rodea

El mundo es un lugar maravilloso repleto de matices muy sutiles que pueden escapar a nuestra atención. Piensa en la cantidad de colores o sonidos que puedes encontrar paseando por un entorno natural. Incluso el cielo con sus nubes que cambia a cada instante produciendo nuevas formas. O incluso las sabores y texturas que tienen los alimentos. Si prestas atención a estos pequeños cambios que acontecen en tu día a día, podrás comenzar a estar más conectado con el presente.

 

Aprende a desconectar

Es necesario aprender a desconectar y a tomar un descanso para recargar las pilas y volver de nuevo a la carga con mejor concentración y atención. No podemos trabajar sin parar ni ser productivos de forma constante. Aprende a parar, a desconectar y a tener momentos de calidad para ti y para los tuyos.

 

Olvídate de la necesidad de control

 La necesidad de control nos produce estrés, ansiedad y preocupación. Y son precisamente estos tres factores los que más influyen en la desconexión con el momento presente. Cuando estamos preocupados por algo no prestamos atención a lo que nos rodea ya que nuestra mente se encuentra constantemente volviendo el foco al motivo de nuestra preocupación.

Si aprendemos que no tenemos que controlarlo todo y que existen cosas que escapan a nuestro control, la necesidad de seguridad se reducirá y por lo tanto también habrá menos sufrimiento. Y es precisamente esa ausencia de sufrimiento y de preocupación la que “liberará” a nuestra mente para que pueda abrirse a la experiencia del momento presente.

 

Aprende a perdonar y también perdónate

Muchas de las rumiaciones psicológicas relacionadas con el pasado tienen que ver con la falta de perdón hacia uno mismo o hacia los demás. Es posible que en algún momento de nuestras vidas hayamos cometido un error que no hemos sabido perdonarnos y de vez en cuando viene a nuestro presente para robarnos nuestra atención. Olvídate de los remordimientos o de pensar en lo que podrías haber sido o lo que podrías haber hecho.

No debemos dejar que nuestro pasado siga influyendo de manera activa en nuestro presente. A lo largo de nuestra vida cometeremos muchos errores. Lo importante es aprender de ellos y tomarlos como lecciones que nos permitirán seguir creciendo y evolucionando como personas. Aprende de tu pasado pero no dejes que influya en tu presente.

 

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