El miedo es una emoción adaptativa que nos ayuda a mantener los peligros a raya. El miedo nos ayuda a movilizarnos ante una posible amenaza y evita que se comprometa nuestra integridad física y mental.

Sin embargo, en algunas ocasiones pierde su valor adaptativo y puede llegar a limitar nuestras vidas al ver peligros donde no los hay. Sin lugar a dudas el miedo constituye la base de numerosos trastornos mentales y por esa razón los psicólogos estamos tan especializados en ayudar a gestionarlo.

A continuación compartiré contigo algunas claves que pueden ayudarte a que no dirija y limite tu vida.

 

1. Dejar de pelear con el miedo

Muchas de las estrategias que inconscientemente empleamos para superar el miedo, en realidad lo que hacen es reforzarlo. Cuanto más luchas con el miedo, más fuerte se hace. La lucha y la pelea hacen crecer el miedo.

Esta idea la podemos extrapolar a un sinfín de ejemplos y situaciones, desde alguien que tiene miedo a montar en avión y a medida que pasa el tiempo este miedo crece, hasta alguien que toma ansiolíticos para dormir y con el tiempo se hace adicto a este tipo de medicamentos.

 

2. Conoce tus miedos y compréndelos

Cuando te haces amigo de tus miedos y los aceptas, estos tienden a desaparecer. Muchas personas llevan a cabo conductas de evitación y escape porque no toleran sus propias sensaciones corporales que aparecen ante los estímulos temidos.

Es necesario comprender que se trata únicamente de sensaciones que igual que han llegado, también acabarán desapareciendo. Puede que sientas que las manos te sudan, notes un leve hormigueo en el estómago, sientas una desagradable sensación de inquietud, tengas la boca seca y algo de taquicardia, y un largo etcétera.

Todas ellas son las sensaciones habituales que acompañan al miedo y a la ansiedad y están aquí para protegerte. Que puedas sentirlas es síntoma de que eres una persona perfectamente sana. Por lo tanto no debes temer a estas sensaciones, cuando lleguen permite que te acompañen sin hacer nada por que desaparezcan. Déjalas estar y siéntelas en toda su plenitud y verás que poco a poco comienzan a remitir.

Imagina que el miedo es una hoguera y prentendes apagarla echándole más leña. Es la manera que has aprendido de luchar contra ella. Sin embargo si permites que el fuego llegue a su punto máximo y no haces nada por apagarlo, verás que por sí solo comienza a extinguirse.

 

3. Si tienes miedo, hazlo con miedo

Esta es una de las claves para evitar que el miedo domine tu vida. Nuestra vida no queda limitada por nuestros pensamientos ni por nuestras sensaciones. Lo que de verdad tiene el poder de hacer nuestra vida más grande o más pequeña son nuestras propias acciones y comportamientos.

Piensa en la cantidad de oportunidades que has dejado escapar por miedo a que las cosas no saliesen como pensabas. O las veces que no te has atrevido a decir o hacer algo por miedo a lo que iban a pensar los demás. ¿Esa forma de actuar ha mejorado en algo tu vida?

Si te apetece hacer algo y no quieres hacerlo por culpa del miedo, entonces hazlo con miedo. De una manera u otra obtendrás un importante aprendizaje de esa situación.

 

4. Piensa que los miedos son una oportunidad

Cualquier miedo que en estos momentos esté limitando tu vida, en realidad es una llamada de atención para que arregles algo que no está resuelto dentro de ti. Puedes comenzar a verlos como una oportunidad para crecer como persona y en definitiva, ser más feliz.

El miedo es algo que ha llegado a tu vida para enseñarte algo, ¿vas a seguir luchando contra él o por el contrario vas a aprovechar la oportunidad que se te presenta? Imagina que el miedo es ese examen que siempre te dejas para septiembre porque no tienes ganas ni tiempo de estudiarlo en estos momentos. ¿Vas a seguir posponiéndolo durante toda la vida o vas a aprobarlo ya de una vez por todas?

 

Cómo exponerte al miedo

La exposición es una técnica psicológica que los psicólogos empleamos en terapia con mucha frecuencia. Consiste en que el paciente se exponga gradualmente a sus miedos sin hacer nada por evitarlos, ni huir de ellos.

En ocasiones estos miedos son algo tangible como pueden ser las fobias específicas, sin embargo en otras ocasiones se trata de miedos cognitivos y la exposición se hace a través del pensamiento y la imaginación.

En ambos casos el objetivo de la exposición es el mismo: dejar que las sensaciones corporales desagradables que acompañan al miedo aparezcan y el paciente no haga nada por eliminarlas ni evitarlas. Así, de esta manera poco a poco irán desapareciendo y se producirá un nuevo aprendizaje. Es en ese momento cuando podemos decir que el paciente ha aprobado su examen.

 

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies

Psicóloga en Madrid Mª José González

Autoestima, Depresión, Terapia de Pareja, Ansiedad

Calle Gran Vía, 40. Planta 7ª, oficina 4

Madrid

28013

+34 678 00 16 30