¿Qué es la ansiedad anticipatoria?

La ansiedad anticipatoria se define como el miedo de que puedan suceder determinadas cosas (fundamentalmente negativas) en un momento o situación futuras. Por ejemplo tener miedo ante el primer día en tu nuevo puesto de trabajo o el miedo a dar una charla ante un determinado número de personas.

Como podemos observar, el miedo antecede en el tiempo al acontecimiento. Esto puede resultar positivo y adaptativo ya que una pequeña dosis de temor e intranquilidad puede evitar que nos confiemos y nos preparemos para tener un mejor desempeño. Sin embargo cuando este miedo sobrepasa un límite e impide llevar un día a día normal a quien lo sufre, entonces hablamos de un problema que conviene ser tratado.

En base al ejemplo anterior, imagina que tienes que dar una charla dentro de una semana ante un número de personas. Conforme se acerca la fecha tu miedo va aumentando, comienzas a tener problemas para conciliar el sueño y para concentrarte durante el día. Comienzan a aparecer pensamientos obsesivos sobre lo que puede ocurrir ¿se reirán de mí si me quedo en blanco? ¿haré el ridículo?

Este malestar te hace caer en comportamientos repetitivos a modo de evitación y comprobación como el hecho de repasar la charla una y otra vez. Sin embargo este comportamiento, lejos de tranquilizarte deja tu energía por los suelos, lo cual refuerza una vez más tu idea de que no tienes la suficiente preparación para dar la charla.

 

Ansiedad anticipatoria y coronavirus

La pandemia mundial que estamos viviendo como consecuencia del coronavirus es el caldo de cultivo perfecto para potenciar los tres factores que desencadenan la ansiedad anticipatoria:

 

Incertidumbre

¿Recuerdas algún momento de tu vida en que hayas tenido más incertidumbre que la que estamos viviendo en estos momentos? En estos momento no tenemos nada claro, no sabemos si los colegios van a continuar abiertos o van a cerrarlos de nuevo. No sabemos si tenemos que volver a casa a teletrabajar o si seguiremos conservando el trabajo a final de año.

No sabemos si podremos reunirnos con nuestras familias para celebrar la navidad. No sabemos si dispondremos de una vacuna próximamente o si tendremos que aprender a vivir con este virus.

 

Miedo a no saber qué va a ocurrir

Además, esta incertidumbre atenta directamente contra dos de nuestras preocupaciones más básicas: la salud y la economía. Son dos ámbitos tan importantes porque nos va la vida en ellos.

 

No tener el control de la situación

Por si fuera poco no tenemos  ningún control sobre la situación que nos está tocando vivir. Por un lado no tenemos control sobre el mecanismo de actuación del virus, ni siquiera sabemos a ciencia cierta cómo se propaga, cómo nos contagiamos ni qué medidas son realmente eficaces para contenerlo.

La sensación de falta de control no se limita al virus. Los ciudadanos a nivel individual también sentimos no tener el control de la situación ya que hemos delegado este poder en manos de los políticos. Por esta razón cuando somos testigos de que quizá no están actuando de la mejor forma, con disputas entre los partidos o con decisiones poco lógicas e incomprensibles, entonces nuestra ansiedad aumenta.

 

¿Qué podemos hacer para sobrellevar la ansiedad anticipatoria?

La característica principal de la ansiedad anticipatoria es que son nuestros propios pensamientos los que desencadenan el malestar. Luchar contra nuestros pensamientos es muy complicado ya que cuanto más luchamos por hacerlos desaparecer, más se enquistan en nuestra conciencia.

 

Observar nuestros pensamientos

Por lo tanto la lucha no es el camino. La opción alternativa es observar nuestros pensamientos como si fueran nubes que atraviesan nuestra conciencia y poco a poco desaparecen sin hacer nada por eliminarlos ni escapar de ellos.

 

Exponernos a ellos

Una alternativa es la exposición en imaginación a estos pensamientos. Básicamente esto consiste en adoptar un estado de calma y relajación y dedicar unos minutos a traer aquello que más tememos a nuestra mente. Aquí estamos haciendo lo contrario de huir de nuestros pensamientos ya que los estamos atrayendo a nuestra conciencia.

La importancia de esta técnica radica en permitirnos sentir en nuestro cuerpo ese malestar, esa angustia y ansiedad que se genera a partir de nuestros pensamientos y no hacemos nada por eliminarla. Si no luchamos contra las sensaciones desagradables comprobaremos que, al igual que ocurría con los pensamientos, poco a poco estas sensaciones también desaparecerán.

 

Limitar y filtrar la información que recibimos

Está claro que será más complicado observar y exponernos a nuestros pensamientos si no aprendemos a limitar también el flujo constante de información relacionada con el coronavirus que recibimos a diario.

Si sientes que llevas ya unos cuantos meses sin acabar de sentirte bien del todo y que los pensamientos negativos son demasiado frecuentes, es posible que estés sufriendo de ansiedad anticipatoria. Puedes contactarme sin ningún compromiso y juntos conseguiremos que te adaptes mejor a toda esta situación.

 

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